Entrevista a Vanessa Saba  Eduardo Marchena Siverio

 

 

 

 

 

ENTREVISTA A VANESSA SABA

 
Por: Eduardo Marchena Siverio.
 Imágenes: Ricardo Campana Wissar.
 Edición: Eduardo Marchena Siverio y Oscar Bocanegra Bravo.

 

 

Vanessa Saba, una de las actrices más talentosas y experimentadas de la escena nacional, participa en ¿Dónde está el idiota?, deliciosa comedia de enredos que ya se perfila como uno de los montajes teatrales más exitosos de este año. Una semana después del esperado estreno, Revista Nudo tuvo el privilegio de subir a las tablas para un memorable encuentro con una profesional de las artes escénicas cuya impecable trayectoria en cine, teatro y televisión demuestra su inagotable afán por comunicar, conocer, entender, sentir. Luego de una breve sesión de fotos con el elenco para la prensa, antes de una de las funciones, tuvo la gentileza de concedernos la entrevista que presentamos a continuación. 

 

 

 

Has hecho cine, teatro, televisión, musicales, ¿Hay alguna rama de las artes escénicas en la que no hayas incursionado todavía? Danza.

Pero sí sabes algo de danza. A decir verdad, nunca ha sido mi fuerte. He tomado clases como parte de mi entrenamiento [como actriz]. He tomado clases de danza moderna, pero básicamente para entrenar el cuerpo no para dedicarme a eso.

Digamos, como complemento para tu carrera como actriz. Sí, para que el cuerpo esté un poco despierto.

Si tuvieras que definir a tu personaje en una sola palabra ¿Cuál sería? En realidad, son dos personajes

Entonces, a tus dos personajes. Una es la esposa del personaje de Paul Vega, una mujer deprimida y un poquito neurótica. Está enojada con él por una buena razón, lo que habla bien de ella. La otra es una hippie, la amante del mismo personaje, una chiquilla de universidad. 

¿Qué te atrajo del personaje para decidir interpretarlo y desechar otras propuestas de trabajo? ¡Bueno! Con suerte te puedes dar el lujo de escoger. No sucede siempre. Lo que me atrajo fue el elenco, Rocío [Tovar], la obra en sí. Normalmente, son esas tres cosas: un buen elenco, director y obra. Todos los personajes eran interesantes.

 

Háblame de la directora ¿cuál es el rasgo que mejor la define o lo que te parece más destacable en su estilo de trabajo? ¿Uno solo?

Sí. El rasgo que más recuerdas de ella, el que consideras más interesante. ¡No sé que palabra usar! Sabe mucho. Tiene muchísimas ideas todo el tiempo. Diría que es un caos, pero no quiero que se malentienda, un caos positivo. Un caos creativo, algo bueno. Rocío es una buena persona, buena onda.

Corrígeme si me equivoco. Tienes una abuela que quiso ser actriz. Sí, pero en esa época ¡imagínate! Ni se le ocurrió decirlo. Simplemente, no era posible.

¿Algo que recuerdes de ella? Ella todavía vive.

Me refiero a un rasgo de ella que consideres más memorable, digamos, el rasgo… Histriónica. Ese sería un buen rasgo. Muy histriónica. Si vieras todas sus fotos, notarías que era una actriz a pesar de que nunca se dedicó a eso. Cambiaba de color de pelo y de ropa y, en verdad, cambiaba a su persona como si asumiera un personaje distinto dependiendo de la ropa que usaba y el color que escogía para su cabello. Toda una actriz.

Te propusieron trabajar en Sudor, de Alberto Fuguet, [el escritor y cineasta chileno, autor de Tinta Roja] ¿Han llegado a concretar algo? ¡Bueno! La propuesta sigue en pie, pero sigue “en proyecto”. No me atrevería a decir nada en concreto. Ese tipo de producciones depende mucho del financiamiento y de una serie de factores externos.

Es una coproducción chileno peruana ¿no? De nuestro lado, el proyecto lo asume una productora iquiteña. Creo que sí. En Iquitos hay un equipo encargado de producción.

Y, de concretarse, te irías a filmar en la selva. Sí, y sería en verano.

Acabas de terminar de grabar Cuatro esta producción de … Cuatro historias paralelas.

En, digamos, “tu cuarto” de película, es la primera vez que actúas tu sola en todas tus escenas ¿No? Pues sí. Es una especie de unipersonal. Interactúo con personas por teléfono, pero en escena soy la única.

¿Y qué te pareció la experiencia? La historia está muy bien escrita y me gusta trabajar con Frank [Pérez Garland]. Además, es todo un reto sostener sola 22 minutos de la película contando lo que le pasa al personaje.

¿El tema general de cuatro es la muerte, la soledad? Es sobre la ausencia.

El director de Cuatro es Frank Pérez Garland. ¿Es la primera vez que trabajas bajo la dirección de tu pareja? Sí.

¿En general, dirías que trabajar con o para alguien con quien mantienes una relación afectiva es más difícil, más fácil, más complicado, menos complicado? ¡Bien fácil! Nos comunicamos muy bien y eso se mantiene en el trabajo. Podíamos hablar del trabajo cuando quisiéramos porque vivimos juntos.

¿Qué fue de tu blog? Alguien me lo ha eliminado, pero no sé quién es. Creo que me lo han “hackeado”. Una vez me “hackearon” mi mail. No sé si abriré otro.

Por lo que pude leer, se nota que te gusta escribir ¿Pero, independientemente de que se difunda o no, te gusta escribir? Creo que no. Me gusta escribir para exteriorizar. Que alguien  pueda recibirlo y decir: ‘A mí me pasa igual’, ‘Me gusta’, ‘No me gusta’, ‘Me parece aburrido’. Dijeran lo que dijeran [los lectores] creo que es una relación nutritiva con el lector y el escritor.

Como actriz, supongo que el afán por comunicar es natural en ti. Es propio de tu vocación. Sí, pues. Tiene que ver con eso.

Conocí tu blog mientras buscaba el de Jimena [Lindo] con motivo de una entrevista que le hice el año pasado… Yo hice mi blog porque vi el que ella tenía. Me gusta mucho el de ella.

Sí, lo sabía. Por lo que recuerdo de tu blog, ponías historias, pequeños cuentos… Sí, empecé con unos cuentitos. Luego, hablé de cómo me sentía. A veces ponía cosas más viscerales.

Pero esas emociones intensas son interesantes en la literatura. Y lo bonito es que varios lectores respondían diciendo que habían pasado por algo similar a lo que yo contaba.

Comparado con el Blog de Jimena, creo que el tuyo se centraba en el cuento, la historia, la narrativa de ficción, propiamente dicha. El suyo es más como una crónica o reflexión introspectiva.  Sí, como crónica.

¿Has pensado en hacer literatura profesionalmente? Tengo un cuento terminado y dos más por terminar. No sé si lo haría profesionalmente. Creo que tendría que empezar por presentar mis trabajos a alguien para que me diga si vale la pena, recibir consejos. En general, el ejercicio de escribir me gusta.

¿Te consideras una humanista? Sí.

¿Qué fue de La habitación azul, de David Hare? No se va a hacer. Por lo menos no este año. La obra es hermosa.

Tengo algunos amigos en la PUCP fanáticos del teatro que se quedaron al borde de un infarto al enterarse. Para serte sincero, yo no sabía de qué trataba a la obra. Les comenté, hace algunas semanas, que tenía una entrevista preparada para ti con motivo de ese estreno y que me había quedado en el aire por la cancelación. Se sorprendieron bastante y, hasta los sentí un poco indignados. ¿Conocían la obra?

¡Claro! Fanáticos del teatro genuinos. Hubo debate. Reconsideraron la decisión pero hasta ahora nada.

Entonces, por este año, nos perdimos a David Hare. Sí.

Háblame un poco sobre cómo descubriste tu vocación como actriz. Un poquito tarde ¡Bueno! No tan tarde. Tenía venti… algo.

¿Veintidós años? ¿Cuando postulaste al Miss Perú? Creo que tenía veintiuno cuando postulé al Miss Perú y, a los veintidós, entré a talleres de actuación. Allí descubrí esa vocación. Al principio, lo que yo quería era cantar.

Pero, ahora, cantas y lo haces bien. ¡Bueno! Todavía “quiero” cantar [risas].

¡Pero, sigue como vas! Tu voz es muy bonita, en verdad. ¡Muchas gracias!

Me parece que tienes una voz educada. No sé si has tomado clases… ¿Clases de canto? Sí. He tomado clases de canto de tiempo en tiempo. Pero me falta soltar [la voz] un poco, tengo esa impresión.

Me gustó Hasta el sol la canción del álbum que lleva el mismo nombre. Era una canción un poquito más feliz que las demás. Todas las demás canciones eran tristes. (Para acceder a la música de Vanessa Saba clic aquí) 

A mí me gustan las canciones tristes. ¡A mí también! Pero me da pena no poder escribir una canción feliz. Estoy tratando de componer, ahorita. He compuesto dos canciones ¡tristes, tristes! [risas]. Y yo me digo: ¿pero, por qué no puedo hacer algo más alegre? ¡No me sale! Será una predisposición que las personas tienen a una cosa [la tristeza] o a otra [la alegría], a una emoción o a la otra. No sé.

Pero, los de Coldplay no se detienen cuando los acusan de melancólicos. ¡Qué linda es su música! ¡La melancolía es un sentimiento tan bonito!

Conociste a Mario Vargas Llosa sobre las tablas… ¡Simpatiquísimo ese señor! Bien sencillo…

¿Un rasgo de Mario Vargas Llosa con el que te quedarías? La sencillez, justamente. Una persona muy cercana y… ¡bueno! No tendría por qué no serlo. Pero… una persona que viaja tanto, tan famoso, tan reconocido, tan importante.  Sin embargo, es muy sencillo, un amigo con el que puedes conversar de lo que sea. Es un tipo interesante y es bien bonito escucharlo porque habla como escribe. Cuando te cuenta cosas te las narra, te encandila.

Descríbeme a Mario Vargas Llosa como discípulo [en el montaje “ La Verdad de las Mentiras”]. Él es brillante como escritor, pero creo que sobre las tablas la autoridad eres tú. No lo veía como discípulo. No lo sentía así. Él, alguna vez, me hizo un comentario parecido al tuyo porque [Mario Vargas Llosa] es muy simpático. Al ser una lectura interpretada no había mucho que hacer en términos de montaje: diseñar un escenario bonito, poner un par de sillones. En la puesta en escena, a veces, alguien se paraba o yo cambiaba de postura. Él, básicamente, estaba sentado. Lo bonito del espectáculo era, justamente, escucharlo a él no leyendo sino haciendo una introducción antes de que empezaran los diálogos. Contextualizaba, para el público, la historia. Esa parte era bien bonita, él hacía una especie de improvisación.

Hace un par de semanas entrevisté a Juan Carlos Fisher. Le pregunté por algunos de los actores con los que ha trabajado. ¡Con todos ha trabajado Fisher!

¡Eso te iba a decir! Me dijo tres cosas de ti. La primera cosa que me dijo fue que eres hermosa. ¡Gracias![risas]

Yo ya como que lo sospechaba ¿sabes?  ¡Muchas gracias! [más risas].

La segunda cosa que me dijo tampoco fue, precisamente, una primicia. Me dijo que eres muy inteligente. Eso me quedó bastante claro después de leer lo que ponías en tu blog y lo que contestas en entrevistas anteriores. Además, Fisher me dijo que sólo trabaja con actores inteligentes porque dice que son ellos los que proponen, no el director. Él insistió mucho en eso… ¡Verdad! Él te da mucha libertad para trabajar, básicamente supervisa.

Supongo que lo que hace es dejar que los actores tomen iniciativas y le pongan, tal vez, su sello personal al personaje. Bueno sí. Probablemente sea mejor. Si tienes a un director que propone y a un actor que propone es probable que, cotejando dos propuestas, surja algo más  interesante. Actuar no es solamente que te digan a dónde te mueves y qué haces. Tienes que construir un ser humano. Frank [Pérez Garland] también, como director, piensa lo mismo. De hecho es más difícil trabajar con actores que te proponen porque te retan como director, pero al final el resultado es el mejor. Para nosotros, los actores, es mejor que el director nos deje trabajar. Sabemos que él sabe lo que quiere, por supuesto, y sabemos que estamos en buenas manos. Es mejor que te dejen crear con libertad. Ellos también crean así,  teniendo un concepto claro de lo que quieren decir. Nos usan a nosotros [los actores] como herramientas para decirlo.  

¿Modifican en algo el guión? Me refiero a los parlamentos. Si el texto está bien escrito, no es necesario. En teatro no. A veces se recortan los guiones de obras muy largas, pero sin cambiar el sentido.

¿Dirías que has puesto tu “sello personal” a tus personajes? ¡Bueno! Es inevitable que todos los actores lo hagan.

 

Pero en tu caso particular, en qué sientes que has contribuido con tus dos personajes. ¿Qué sentiste que esos personajes necesitaban y que tú podías darles? Lo que yo trato de hacer es entender al personaje como ser humano. Entender qué es lo que le está pasando y por qué actúa de esa manera. Trato de humanizarlo para que no sea una cosa acartonada, para que deje de ser un personaje y se convierta en una persona.

¿Ponerte en su lugar? ¿Sentir lo que siente? ¡Claro! Y, luego, ver si a mí me ha pasado algo similar. Luego recuerdo cómo fue y cómo reaccioné. Por lo menos, esa es la forma en la que yo trabajo.

Y, en tus palabras, esta obra… ¿Cuál es la tercera cosa que dijo Fisher sobre mí?

¡Ah, gracias por recordármelo! La tercera cosa que me dijo fue que eres una actriz que cree en él. ¡Ajá!

Yo lo interpreté como que eres una actriz disciplinada que, digamos, respeta siempre la autoridad del director… ¡Bueno! Yo creo en su talento.

En una entrevista anterior te preguntan algo similar a lo que acabo de preguntarte sobre Frank Pérez Garland, la relación de trabajo con un director que, a la vez, es tu pareja. Tú contestaste que la relación, sobre las tablas era tan simple como decir ¡Sí, señor! ¡No, señor! ¡Ok, señor!... Sí, cuando estamos trabajando es así. Le digo ‘señor’, igual que a Fisher y a los demás directores. ¡Bueno! a Rocío [Tovar] no porque es mujer [risas]

Me gustaría escuchar una breve descripción de la obra, en tus palabras… ¡Bueno! Se trata de una hombre que tiene unos amigos con los que organiza estas “cenas de idiotas” para burlarse de la gente, pero le sale todo al revés. Al final es él quien tiene una noche de porquería en lugar de su invitado. Su invitado es un idiota, pero es menos idiota que él. El invitado pone todo de cabeza. Rocío [Tovar] le cambió el título original que era La cena de los tontos. Su intención era decir que todos los seres humanos tenemos un poquito de tontos. La obra es sobre la condición humana. Por eso, le puso ¿Dónde está el idiota? Finalmente, el que resulta ser el menos idiota de todos es, justamente, el personaje de [Carlos] Carlín, “el idiota”. Él resulta ser el más transparente, el más noble, el que está menos lleno de poses, el más “limpio”.

¿La próxima vez que te veamos será sobre las tablas, en el cine, en la televisión…? Esta carrera es bien incierta. Lo más cercano que tengo es el estreno de Cuatro. Sobre La habitación azul ya sabemos que, por el momento, no se va ha hacer.

¿Y cuándo se estrena Cuatro? hace tiempo que estoy tratando de averiguarlo. Cuatro se estrena al fin de año, pero no sé exactamente cuál es la fecha. Octubre o noviembre. Depende de qué otras películas se estrenen, hay une serie de estrategias que están considerando. Sobre lo de de [Alberto] Fuguet, espero que se concrete.

¡Bueno! Lo importante es que seguiremos viéndote en escena. En verdad, fue todo un placer entrevistarte. Para mí también ¡Muchísimas gracias!

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