Del archivo al blog

Los historiadores y la web (un diagnóstico provisional)[1]

 

 

 

 José Ragas

 

          En los últimos años, los historiadores hemos tenido que aprender un nuevo vocabulario proveniente de la informática. Términos como post, link, blogger, entre otros, han pasado a ser parte de nuestro lenguaje común. De todos ellos, quizás el más recurrente es blog. Sin embargo, no solo el término se ha vuelto famoso. Los blogs han pasado a ser parte cotidiana de los lectores y visitantes del Internet. El presente ensayo busca ofrecer un panorama provisional sobre la relación entre historiadores, la digital history y los blogs, cómo se originó esta relación, cuáles han sido los beneficios hasta el momento y cuáles los desafíos que aún quedan por resolver.[2]

 

En el caso particular de los blogs de Historia, el primero que apareció en el Perú se remonta a octubre de 2003, cuando Jorge Moreno, egresado de Historia de la UNMSM y periodista de El Comercio, publicó su primer post a manera de bienvenida en su blog El Reportero de la Historia.[3] L os siguientes posts contenían noticias diversas y materiales para sus alumnos del curso que él dictaba sobre nuevas tecnologías en el periodismo. En su primer año solo publicó diez posts mientras que en los siguientes dos años el número de posts progresó lentamente hasta llegar a 20 en 2005. A partir de 2006 este número se multiplica exponencialmente hasta llegar a 108 y un año más tarde triplica la cifra al alcanzar los 300 posts. Hace pocas semanas alcanzó los mil posts, todo un reto a la perseverancia para un blog que es el referente obligado de los historiadores peruanos.[4]

 

Al mismo tiempo, y a medida que la tecnología se volvía más accesible al mundo académico, los historiadores comenzaron a incursionar masivamente en la blogósfera. Desde 2006 hasta el día de hoy, los blogs de historia se han multiplicado de tal manera que es casi imposible hacerles un seguimiento y realizar un inventario de todos ellos.[5] Esta heterogeneidad responde en gran parte a que los blogs han venido a llenar diversos vacíos que existen en el medio peruano respecto de las herramientas informáticas así como a la demanda de los historiadores, alumnos y público en general. Hasta hace poco, los intentos de los historiadores por incursionar en la esfera pública y tomar contacto con el gran público estaban limitados a la redacción de textos escolares, entrevistas eventuales en los medios y un programa de televisión en el canal estatal.[6]

 

Por otro lado, los historiadores habían intentado aprovechar la web para ofrecer productos, como CD ROMS y esbozos iniciales de páginas web con contenidos académicos de historia para docentes. El alto costo de estos proyectos y las limitaciones mismas de la web (estamos hablando de 2003-2005, aproximadamente), hicieron que estos proyectos quedaran truncos. La aparición de los blogs significó un nuevo impulso y un terreno de encuentro entre la oferta y la demanda por materiales con contenido histórico. La histobloggermanía (por llamarla de alguna forma) se desarrolló principalmente por tres factores. En primer lugar, los blogs son gratuitos en su mayoría, y los servidores que los alojan (los más importantes, Wordpress, Blogger y Blogspot), incluyen diseños (plataformas) predeterminados y amigables.[7] En segundo lugar, el manejo y administración de un blog no es complicado: al inicio se requiere un poco de paciencia pero luego se vuelve más sencillo subir los contenidos y el material a presentar. Finalmente, es un medio al cual el público en general tiene acceso, a diferencia de los libros y publicaciones, que, por su alto costo, limitan la difusión del conocimiento histórico proveniente del medio académico.

 

Este entusiasmo ha ido de la mano con los desafíos que plantea la blogósfera para los historiadores, al enfrentarlo con tres retos: escribir bien, escribir regularmente y escribir sobre temas contemporáneos. Todas estas características, que uno esperaría encontrar en un periodista, ahora son trasladados al histoblogger, que debe mantener un ritmo de producción similar al de quienes administran blogs de ciencia política, literatura o periodismo. Mantener un ritmo similar es muy difícil, dado que la producción de un texto académico implica una dinámica diferente a, por ejemplo, al de las noticias o los avisos. Esto lleva a un peligro, que es el de ceder a la tentación por incrementar la producción y bajar la calidad de los posts publicados. En el otro extremo, ya se han producido deserciones de bloggers que han abandonado sus bitácoras debido al esfuerzo que conlleva mantenerlas actualizadas.

 

Las motivaciones para crear un blog de Historia pueden también variar. En mi caso particular, y disculpará el lector que realice este atajo personal, mi intención era ofrecer material educativo que había ido acumulando durante los últimos años. Cuando analicé la opción de los blogs, me pareció la más conveniente, así que opté por un modelo sencillo de Wordpress, en el que lancé la primera versión de mi blog, llamado Historia Global online. El título permite adelantar una explicación del contenido. Dado que consideré que existían ya un suficiente número de blogs dedicados a la historia peruana, opté por ofrecer uno que se inclinará por información de carácter mundial o global. Esto también se explica por el enorme peso que tienen los cursos de formación de los estudiantes de historia respecto a la historia nacional, por lo que pienso que es necesario ampliar la perspectiva. Felizmente contaba con dos buenos cómplices y amigos generosos, ambos profesores de la PUCP , que administran dos excelentes blogs orientados hacia el ámbito contemporáneo: Jorge Valdez (La bitácora de Hobsbawm) y Norberto Barreto (El Imperio de Calibán).

 

En sus primeros meses, el blog que administro tuvo bastante acogida y logré un ritmo aceptable de producción, con un post nuevo cada tres días. No obstante, al ser gratuito y estar alojado dentro de otro servidor, limitaba mis posibilidades gráficas del mismo, por lo que opté por cambiarlo. Entre enero y febrero de este año, con mi hermano, que es diseñador gráfico, buscamos plantillas que fuesen novedosas y permitiesen ofrecer un producto de calidad y distinto a lo que se veía en el Perú. Fue así como compré un dominio propio y, coincidiendo con el inicio de clases de marzo, lancé una versión renovada. En la actualidad, el número de lectores se ha duplicado y los servicios que ofrezco también se han diversificado a través de cinco secciones: «Día a día», «Ensayos», «Indiferente general», «Materiales» y «Recursos online», los cuales incluyen desde posts con panelistas especializados hasta noticias diversas o de publicaciones de libros, además de materiales para profesores y alumnos.

 

Esta experiencia me ha permitido conocer de cerca el potencial de la web y especialmente de los blogs en la labor del historiador como comunicador. Aun cuando se ha avanzado mucho, los retos que se plantean a los histobloggers son variados. Uno de ellos es el mantener el contacto con la tecnología para seguir ofreciendo productos renovados no solo en cuanto a presentación sino en contenido. Este último aspecto es importante para acercar al lector a los blogs de Historia. Es necesario recordar que la aparición de Internet ha replanteado el rol del historiador como intermediario entre el acceso a los documentos y el público. Si hasta hace algunos años los historiadores éramos realmente los guardianes de los documentos y solo nosotros teníamos acceso a los libros y archivos, ahora esto ha cambiado. El Internet ha puesto a disposición del público y de manera gratuita documentos, imágenes, libros, artículos y cuanto uno se pueda imaginar que antes era inaccesible. Por ello, no podemos subestimar al lector ofreciendo posts que sean solo un «corta y pega» de artículos de periódicos o de videos de Youtube. Un post debe ofrecer un «valor agregado», que es la opinión autorizada y material complementario, pues eso es lo que está buscando el lector al consultar un blog de Historia.

 

            Otro reto a superar proviene del mismo hábito de lectura de los historiadores, que poco a poco están comenzando a adaptarse a ver en el blog lo más cercano a una revista o un periódico y revisarlo periódicamente. Aun hay muchos que no se animan a opinar y dejar un comentario, pero es solo cuestión de tiempo antes que se percaten que es un espacio privilegiado para compartir información y opiniones no solo con otros colegas sino con estudiantes, aficionados y especialistas de otras disciplinas.

 

Es posible que en un futuro ocurra con los blogs de Historia lo que ha pasado en otras áreas: que los posts sean publicados como libro.[8] De esta manera se habrá completado el círculo virtuoso: de los libros al blog, y de este nuevamente a los libros.  

 

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[1] Quiero agradecer a Adrián Lerner por invitarme a publicar el presente texto, el cual se basa en un ensayo más amplio titulado «Del archivo al blog. Trayectorias, peripecias y desafíos de los historiadores en el ciberespacio». El texto que presento aquí fue discutido en el Conversatorio «Blogs: imagen, historia y sociedad», organizado por el Centro Cultural Peruano Británico en abril de 2009. Los comentarios de Jorge Moreno y Giancarlo Stagnaro fueron muy importantes para replantear el borrador inicial de este ensayo.

[2] Sobre el concepto de digital history y los debates sobre el alcance de esta práctica, véase «Interchange: The Promise of Digital History», un conversatorio organizado por The Journal of American History.

http://www.journalofamericanhistory.org/issues/952/interchange/index.html (Última consulta: 25 de abril de 2009).

[3] «A modo de bienvenida». http://www.reporterodelahistoria.com/2003/10/modo-de-bienvenida-creo-que-ya-va.html (10 de octubre de 2003) (Última consulta: 22 de abril de 2009).

[4] «¡1 000 posts!». http://www.reporterodelahistoria.com/2009/03/1000-posts.html (31 de marzo de 2009) (Última consulta: 22 de abril de 2009). Este post también incluye la evolución gráfica del blog.

[5] Una posibilidad es mediante las listas de blogs de Perublogs (http://www.perublogs.com/), El Reportero de la Historia (www.reporterodelahistoria.com) o mi blog, bajo el encabezado de «Blogs de Historia peruana» (http://historiaglobalonline.com/blogs/blogs-de-historia-peruana/).

[6] Sobre este tema véase Charles Walker. «La nueva historia y la historia de siempre», en Carmen Mc Evoy y Carlos Aguirre, eds., Intelectuales y poder. Ensayos en torno al Perú e Hispanoamérica (ss. XVI-XX). Lima: IFEA e IRA, 2008.

[7] Como mención especial, debo hacer referencia a que la PUCP es la única universidad que promueve la creación de blogs al alojarlos en un servidor exclusivo para este tipo de bitácoras.

[8] Me refiero, naturalmente, al blog y posterior libro de Renato Cisneros, Busco novia (el libro del blog) (Lima: Aguilar, 2008), que fue un éxito editorial.

 

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