ENTREVISTA A ALBERTO ÍSOLA

 

 

 

 

 

 

 

Por: Eduardo Marchena Siverio

Imágenes: Ricardo Campana Wissar.

 

 

 

Sin lugar a dudas, Alberto Ísola es una leyenda viva de las artes escénicas peruanas. Con una contundente presencia en varias de las más importantes producciones de cine, teatro y televisión de las últimas décadas, Ísola continúa obsequiándonos memorables actuaciones que deleitan al público e inspiran a las nuevas generaciones de actores y actrices. Formado en la escuela del TUC, el Piccolo Teatro de Milán y el Drama Centre de Londres, su trayectoria como director (La Nona, Ña Catita, Pequeñas Certezas, Esperando la Carroza, Extras, entre otras), actor (Galileo, El Rey Lear, Fausto, La Muerte de un Viajante, Mirando el Támesis, entre otras) y maestro en el TUC es, sencillamente, impecable. Actualmente, interpreta a Franco Andrada en “Los exitosos Gome$” y prepara, como director, su próximo montaje: “Madre coraje y sus hijos”, de Bertolt Brecht. Dentro de pocos días se estrenará “La puerta del cielo”, obra escrita y dirigida por Alfonso Santistevan en la que Ísola interpreta a Javier Aliaga, un abogado peruano decidido a recuperar los únicos momentos de su vida en los que él cree que fue feliz. Esta Mañana, se realizó la conferencia de prensa de la obra en la La Plaza Isil, donde Ísola tuvo la gentileza de conceder a Revista Nudo la entrevista que presentamos a continuación.      

¿Podrías definir a tu personaje [Javier Aliaga] en una sola palabra?... Nostalgia. Es nostalgia de una juventud pasada, de una idea del mundo y del país que se frustró.

Ahora, usando la cantidad de palabras que quieras, descríbeme a Javier…  Javier Aliaga es un abogado de profesión que ha pasado muchos años trabajando en organismos internacionales. Ha estado muy cerca de situaciones extremas en el resto del mundo, pero durante todo ese tiempo no volvió nunca al Perú. Él decide regresar para reencontrar un momento importante de su vida, antes de morirse.

¿Cómo te decidiste participar en este proyecto? ¿Algo del personaje o de la obra llamó tu atención de manera especial? Alfonso [Santistevan] y yo somos muy amigos desde hace muchos años, estudiamos juntos teatro. Al margen de eso, le tengo una enorme admiración como dramaturgo. Creo que es el [dramaturgo] más importante en la actualidad. He montado sus obras. Cuando él me dijo que quería montar esta obra, en 1998, yo acepté participar. Hemos tenido que esperar doce años [risas]. Me gusta mucho la obra y me siento muy feliz de participar en ella. Me gusta el personaje y el grupo con el que estamos trabajando.

¿Cuál, dirías tú, es el rasgo característico del director [Alfonso Santistevan]? La extremada paciencia, no sólo la paciencia para aguantar ciertas cosas [risas]. Yo, como director, soy un poco vehemente. Él, en cambio,  es paciente. Deja que los actores encuentren, poco a poco, su camino. Yo, a veces, soy un poco exigente y no siempre logro lo que me gustaría. Alfonso tiene una enorme paciencia.

Me gustaría escuchar, en tus palabras, una breve descripción de la obra. La historia es muy sencilla. Javier Aliaga regresa al Perú a reencontrarse con una pareja de bailarines de salsa de La Victoria a la que conoció en 1975. Viene, como dice él, porque necesita reencontrarse con ese “momento de utopía” de su vida personal y de la vida del país. Lo primero que logra averiguar es que la mujer de la que, creo yo, estuvo secretamente enamorado ha muerto.

Te voy a mencionar algunos nombres. Me gustaría escuchar lo primero que pasa por tu mente…

Diego Bertie. Un compañero de trabajo. Antes fue mi alumno. Él es alguien con quien tengo una gran complicidad profesional y también humana.

Carlos Carlín.  Un extraordinario actor. Creo que es mucho más que un actor cómico. Me gustaría que haga otras cosas, además de comedia. Él es otro gran compañero. Me encantó hacer Volpone con él…

¡A todos nos encantó! Todas las noches él nos sorprendía con algo. Eso me mantenía vivo. Es un gran compañero.

Norma Martínez. Ya no es, solamente, mi “actriz fetiche”. También es la “actriz fetiche” de…

¡Juan Carlos Fisher! Sí. Eso es algo que me alegra. Fisher es un director al cual le tengo un gran cariño. Norma Martínez es una actriz muy dedicada. Me has mencionado nombres de personas a quienes yo he visto crecer y que ahora son mis compañeros.

 

 

 

 

 ¿Luego de “Los exitosos Gome$”, piensas continuar en televisión? Creo que, difícilmente, me darán otro papel como ese. Ese papel fue un regalo que agradezco muchísimo. No estoy dispuesto a volver [a la televisión] si es que el papel no me ofrece otro tipo de dificultades. No me gustaría volver a interpretar a un ejecutivo de televisión [risas].

Trabajaste en cine, teatro y televisión. Eres actor, director y maestro…

¿Y existe alguna otra rama de las artes escénicas que te gustaría explorar? Me gustaría escribir…

Igual que Norma Martínez… ¡Exacto! Mira tú. Yo comencé escribiendo poemas y cuentos. Cuando, siendo muy joven, descubrí esta cosa maravillosa que tiene el teatro de escribir en el escenario y en el tiempo, dejé de escribir. Desde entonces estuve preguntándome si debería retomarlo en algún momento. Me gustaría meterme en un taller de dramaturgia.

¿Cuál es tu próximo proyecto? Estoy ensayando “Madre Coraje y sus hijos”, una producción del Teatro Británico…

¿Con Ebelin Ortiz?  No. Ella, lamentablemente, ya no está en el elenco. El papel protagónico es de Teresa Ralli.  

¿Qué consejo le darías a una actriz o actor joven que recién inicia su carrera? Varios consejos. Creo que todo lo podría sintetizar diciéndole que sea perseverante. Debes tener la capacidad de perseverar, de crear tus proyectos. Es una carrera inestable, hay que estar siempre despierto y no esperando a que las cosas pasen. Si no haces eso, creo que serás muy infeliz. Ante todo, hay que  perseverar.

Muchísimas gracias por tu tempo… ¡Gracias!   

 

 

 

 

 

 

LA PUERTA DEL CIELO

Escrita y dirigida por Alfonso Santistevan

Javier es un abogado peruano que, luego de vivir mucho tiempo en el extranjero, regresa al Perú con la necesidad de recuperar los únicos momentos de su vida en los que él cree que fue feliz. Después de 35 años decide visitar la casa de Rosa y Manuel, dos vecinos de La Victoria a quienes conoció cuando era joven y a quienes acompañó en aquellos años 70 de revolución militar, de salsa, baile y violencia en las calles. La visita significará más de una sorpresa para Javier y para el espectador.

 

 

 

 

 

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