La patinada sagrada


Esteban José Palma


Resulta ridículo pensar que una revista como Caretas publique un artículo donde se afirme:


1. Que Perú Posible (PP) estaba siendo investigado por la Drug Enforcement Administration (DEA) por presuntos vínculos entre dicho partido político y el presunto narcotraficante Manuel Sánchez Paredes.


2. Vincular a dos personas de apellido Reategui con Javier Reategui, candidato a la vicepresidencia por PP, y con Manuel Sanchez Paredes.


¿Por qué me parece ridículo que Caretas haga estas afirmaciones? Pues porque son muy fáciles de rebatir, sobre todo, porque no hay pruebas contundentes de estos nexos. El día jueves 10 de febrero, en la mañana, el director de Caretas, Marco Zileri Dougall, asistió a RPP para responder a una seria de preguntas muy obvias. En dicha entrevista, Zileri se ve obligado a reducir dichas afirmaciones a una “sospecha policial” y a decir algo tan infantil como que “antes todo era una patraña y ahora sabemos que alguien de apellido Reategui asistió a la boda del hijo de Javier Reategui”. Zileri es puesto en ridículo cuando se le recuerda que en la selva hay tantos Reateguis como Vargas en Lima, con lo que la investigación (si es que hubo alguna) realizada por Caretas resulta realmente pobre.


El único nexo que existe entre Manuel Sánchez Paredes y Alejandro Toledo es una foto tomada, claramente, al paso y cuya leyenda indica que salían de un almuerzo. El único nexo que existe entre Javier Reategui y Manuel Sánchez Paredes es otra foto del matrimonio del hijo de Reategui donde otros Reateguis asistieron, por lo que Caretas supone que “posiblemente” esos Reateguis, vínculados a familiares de los Sánchez Paredes, sean familiares de Javier Reategui... porque todos se apellidan Reategui. Ridículo, no existe otra palabra para lo que hace Caretas: quedar en ridículo ante los periodistas, ante la población que sigue estos acontecimientos y quedando a merced de los defensores de Toledo para hacer trizas estas “acusaciones” y tener un motivo más para pensar que Alan García y el APRA están detrás de esto porque se quieren bajar el “Cholo”.


Augusto Alvarez Rodrich y Rosa María Palacios, dos de los periodistas más reconocidos por la juventud politiquera y, en general, por muchas personas que los siguen en Radio Capital, no han perdido el tiempo para hacer mella de este asunto a través del Twitter, y no sin razón. Lo hecho por Caretas y la forma en que Zileri se ha expresado en RPP muestra un infantilismo suicida al interior de Caretas. Ninguna revista que se respete puede decir que ha publicado información no verificada, mucho menos si se habla de vínculos del narcotráfico con candidatos presidenciales.


A Laura Arroyo, coordinadora general de “Hildebrandt en sus Trece”, le preocupa que algunas personas crean que Caretas tuvo una “patinada” y que quede como “tonta” cuando en realidad es “vivaza”. Yo pienso que no es una patinada, ya que en Caretas no pueden ser tan tontos como para tener una patinada como esta y, por lo mismo, no pueden ser tan tontos como para querer sembrar una noticia falsa, al menos que ese haya sido el propósito desde un inicio: quedar en ridículo frente al resto de la prensa y la población para que quede en el olvido cualquier vínculo entre Toledo o PP y el narcotráfico; para que sea aún más ridículo pensar que Toledo haría algo para favorecer al narcotráfico; para seguir insistiendo en que el APRA y Alan García no simpatizan con Toledo, a pesar de que este cariño es mutuo y que, a pesar de todo, García le reconoce el ser un candidato que seguría el modelo económico “correcto” y que llevará al Perú a la modernidad. Y, sobre todo, para reafirmar que existe una intención desde Palacio por desprestigiar la candidatura de Toledo porque está primero y porque Alan prefiere a Keiko o Castañeda (otra ridiculez).


(Quiero hacer aquí un paréntesis porque parece que no recordamos de donde sale Toledo conque Alan tiene una escopeta de doble cañón. Esta figura surge de lo que en algún momento Alan García profirió respondiendo a las preguntas de ciertos periodistas chilenos. Si mal no recuerdo, Alan García dijo que él se quedaría tranquilo si Keiko o Castañeda ganasen porque seguirían el modelo económico que se considera “correcto”. Si no mencionó a Toledo fue porque este aún no había confirmado su participación en los comicios electorales).


Esta ridiculez de Caretas solo victimiza más a Alejandro Toledo (candidato y no “presidente”: algunos reporteros y conductores de noticieros de América Televisión han sufrido un lapsus al llamar “presidente” a quien es tan solo un candidato). Caretas ha vendido (espero que a buen precio) su honra y prestigio para que el único beneficiado de todo reciba otro baño de “agua sagrada”. Todo este circo ha conducido (sin mucha dificultad) a periodistas y seudo periodistas a las relaciones entre Luis Nava Guibert (secretario personal de Alan García) y el llamado clan de los Sanchez Paredes.


A propósito de esto, el señor Rodrich ha dicho que según una fuente muy creíble (para él) días antes de la infortunada publicación de Caretas, Alan Garíca, en una reunión privada, habría adelantado la celebración sobre la “bomba” con la que Caretas destruiría la candidatura de Toledo. Esta “revelación” (como la llama Marco Sifuentes en su blog) solo puede ser veraz en el entendido de que tenemos un presidente un tonto y desinformado. Hay que tener dos dedos de frente para no darse cuenta que lo que Caretas iba a sacar era un mamarracho periodístico. No le creo a Rodrich.


Aquí los grandes perjudicados son los Sanchez Paredes quienes desde ya serán considerados narcotraficantes sin importar que no se ha probado aún su vinculación con el narcotráfico. Para todos los periodistas escandalosos ser investigado es haber sido condenado, sobre todo si se trata de vinculaciones con Alan García. El gran beneficiado, Alejandro Toledo, debe estar más feliz que nunca porque la estrategia de la “piñata” le está funcionando de maravillas.


Finalmente, y por si fuera poco, Alfredo Sanchez Miranda, hijo de Orlando Sanchez Paredes, ha salido a defender su honor diciendo que le dio cinco mil dólares a Alan García y una camioneta para la campaña del 2006. No sé como esto le ayuda a limpiar su imagen, hay que ser un poco ingenuos para pensar que este señor sale simplemente a defender su honor, cuando primero, en las cabinas de RPP, el señor declara que no dirá a qué otros políticos aportaba dinero y luego, en Cuarto Poder, dice que nunca le dio dinero a Toledo, limpiando así la imagen de este. Más allá de que García lo halla llamado “narcotraficante” es un poco tonto atacar al presidente por eso, ya que todos los medios de comunicación lo consideran narcotraficante a priori.





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