ENTREVISTA A ESTEPHANIE ORUE

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar

 

Egresada del TUC y con una prometedora carrera que incluye una contundente presencia en algunas de las más importantes producciones de los últimos años, Estephanie Orue parece destinada a convertirse en uno de los principales referentes de las artes escénicas peruanas. Desde su participación en “El gran reto” le hemos seguido la pista con creciente interés. Aprovechando la gentil invitación del Teatro Británico, decidimos robarle unos minutos de su tiempo para complacer a la creciente legión de admiradores de la actriz.

En esta oportunidad participa en Las tres hermanas, montaje en el que se narra la historia de una familia aristocrática rusa que intenta encontrarse a sí misma en los albores del siglo veinte, durante los años previos a la revolución bolchevique. Bajo la dirección de Francisco Lombardi, Orue encarna a Natalia, una joven decidida a adaptarse y ser aceptada en el mundo de la familia de su prometido.

 

Una vez más, nos encontramos sobre las tablas del Teatro Británico intentando abrirnos paso en una multitud de periodistas, camarógrafos y actores. Con algo de dificultad, nos abrimos paso para llegar a ella.

¿Podrías definir a tu personaje en una sola palabra? Manipuladora.

¿Te identificas en algo con ella? ¿Algo que te parezca admirable o interesante? En definitiva, todos los personajes que interpretas tienen algo de ti, porque partes de ti mismo. No sé si soy manipuladora [risas]. Lo que me parece interesante es que mi personaje se presenta como una persona que, en realidad, no es. Tiene una acción muy clara. Creo que es uno de los personajes que tiene claro lo que quiere y, finalmente, lo logra.

Interpretas a un personaje que, a su vez, interpreta otro personaje…  Sí, pero eso no quiere decir que “actúe el actuar”. Tengo que ser, digamos, verdadera. Efectivamente, es un personaje que está actuando. Ahora bien, como dice el personaje de Andrei, mi personaje es honesto. Sucede que ella, realmente, quiere surgir, tener un apellido y una posición.   

Y se ve en la obligación de adaptarse a los códigos del entorno. Exactamente.

¿Podrías describir la historia en tus palabras? La obra retrata la vida de una familia aristocrática. Son personajes que beben conversan y filosofan. No pasan muchas cosas, no hay una acción clara, pero logras ver el universo de cada uno. Son personajes muy humanos, tienen conflictos. Cuando mi personaje llega se genera una  crisis en la familia.

Desde el principio, noté que había una tensión latente. Personas citadinas en un entorno rural… Personajes que sueñan con volver a Moscú. Son personas que dicen que quieren hacer cosas, pero las hacen. Creo que al mensaje de la obra le puedes dar muchas vueltas. Para unos, todo viene de Dios y, por tanto, está bien; me refiero a la cuestión de si es mediocre afirmar eso, si es mediocre decir que no se puede hacer nada porque todo viene de Dios. Además, creo que es un tema universal y creo que todos los que vengan a verla se va identificar con los personajes.

¿Cuál fue la principal razón por la que decidiste embarcarte en el proyecto? En primer lugar, quería empezar este año haciendo; en segundo, el texto de Chéjov es difícil y sentí que esta era una oportunidad de entenderlo. Estaba en la escuela cuando leí por primera vez a Chéjov, yo estaba chiquita. Quría entender, pero no lo lograba. Sabía que la iba a dirigir Pancho [Lombardi] y que el elenco iba a ser importante. Sentí que era una oportunidad para entenderlo. Cada personaje es un universo alucinante.

¿Cuál, dirías tú, es el rasgo característico del estilo de trabajo de Lombardi? Es un director que tiene todo claro. Él ya tenía todo planteado desde el comienzo. Él ha armado todos los actos sin ser tan meticuloso en cuanto a interpretación y eso me ha dado libertad a mí para, simplemente, “hacer” en el escenario. Nos dio la libertad para explorar y, al final, comenzó a ser más meticuloso. Dejó que cada uno hiciera lo que sintiera. Además, él es un hombre muy paciente y es inevitable que te transmita un poco de esa tranquilidad.

Voy a mencionarte algunos nombres. Por favor, dime qué es lo primero que pasa por su mente...


Jimena Lindo… Gran actriz…

Diego Bertie… Compañero…

Leonardo Torres Villar… Un gran hablador…

Carlos Gassols… ¡Adorable!...

Delfina Paredes… ¡Lo máximo!...


¿Cuándo es que descubres tu vocación por las artes escénicas? Desde pequeña quise ser actriz y cantante, pero me imaginaba actuando en televisión. Luego, entré el TUC y me enamoré del teatro.

¿Cuál es tu próximo proyecto? Una película que dirigirá Giovana Lombardi. En mayo empezamos a grabar. En teatro, tengo un proyecto que, tal vez, se estrenará en la Plaza Isil.

¿Qué consejo le darías a un actor, actriz que recién comienza su carrera? Si realmente tiene la vocación, nada más debe importarle. Todo se puede hacer siempre y cuando uno lo quiera.


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