ENTREVISTA A CARLOS GASSOLS

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar

 

Condecorado con La medalla de Lima por su vasta trayectoria como artista y ganador del premio al mejor actor en el Festival de Vladivostok “Pacific meridian” por su papel en Octubre, Carlos Gassols es una autoridad indiscutible de las artes escénicas peruanas. En esta oportunidad, bajo la dirección del reconocido Francisco Lombardi, sube a las tablas para interpretar a un sombrío personaje en Las tres hermanas, obra cumbre del célebre Antón Chéjov. Gracias a la gentil invitación del Teatro Británico,  tuvimos el privilegio de conversar con el maestro durante la conferencia de la obra.

Las tres hermanas es la historia de una familia aristocrática rusa que intenta encontrarse a sí misma en los albores del siglo veinte, durante los años previos a la revolución bolchevique. Integrado a un elenco de primer nivel, Gassols encarna a Chebutikin, un médico militar que, en el ocaso de su existencia, disimula su   frustración ante la vida.

 

La conferencia de prensa, prácticamente, ha terminado. Sobre las tablas del Teatro Británico, con el escenario casi vacío, aguardamos el momento de pedirle al maestro unos minutos de su tiempo. Gassols debe haber estado durante casi una hora contestando preguntas de todo tipo, pero no se le ve cansado. Le pregunto si podríamos robarle unos pocos minutos antes de que abandone el escenario y acepta. Me invita a sentarme con él y comenzamos la entrevista.

¿Podría definir a su personaje en una sola palabra? En una sola palabra... ¡Muy difícil![risas]. Es un personaje muy complejo...

¿Qué es lo primero que pasa por su mente cuando piensa en él? Pienso en uno de tantos con una vida interior tormentosa con una fachada exterior totalmente diferente. Es un personaje que está dentro de la tragicomedia, un individuo que es frívolo y amigo de la bebida. Es optimista alegre e irónico, pero al mismo tiempo arrastra interiormente una gran decepción, su fracaso como profesional. Él es un médico militar que disimula su frustración haciendo alarde de que ya olvidó todo lo que había aprendido.

¿Podría describir la historia en sus palabras? Es una obra muy compleja. Yo pienso que , fundamentalmente, la obra trata sobre la frivolidad que existe en muchos momentos de la sociedad en distintos países. Creo que se puede hacer un símil con lo que sucede en esta época. Esa frivolidad que vemos en Asia, llamada Eisha por los “guachafos” que no se sienten “guachafos” [los dos reímos], esa frivolidad de aquel a quien no le importa nada salvo el placer personal. Tal como has visto en la primera parte [de la obra], hay muchos personajes a los que no les interesa trabajar. Chebutikin es uno de los que se preguntan para qué trabajar si lo tienes “todo”. La gente que tenía “todo” en esa sociedad no pensaba que iba a   ocurrir lo que ocurrió: el despertar de ese resentimiento de tanto tiempo que llevó a la revolución bolchevique.   

¿Cuál fue la principal razón por la que decidió embarcarse en el proyecto? El haber sido llamado por Francisco Lombardi. He trabajado antes con él en cine y en teatro. Hemos  trabajado en Tinta Roja, en Caídos del cielo y en Ojos que no ven. En cuanto a teatro, hemos trabajado en La prueba y en Cita a ciegas.

¿Cuál, diría usted, es el rasgo característico del estilo de trabajo de Lombardi? Su paciencia, su tolerancia, sabe manejar todos los contratiempos. Tiene mucha paciencia para dirigir. Sabe elegir con mucho tino las indicaciones y tiene claro lo que quiere conseguir de cada uno de los actores.

¿Cuál es su opinión sobre el guión? El texto es muy difícil y muy rico. Estamos acostumbrados a representar en el teatro eventos que tienen alguna repercusión o trascendencia como un romance frustrado, eventos “dramáticos”. En este caso, el drama discurre dentro de la cotidianidad de la vida. No siempre, afortunadamente, la vida es algo “dramático”. Por eso, a mi modo de ver, la obra es muy compleja al momento de interpretar y de dirigir.

Imagino que no contribuye a combatir la fama que tienen los autores rusos de ser muy densos...  ¡Así es!... te voy a tener que pedir disculpas. Debo ir a recoger a mi nieta...

Correcto, para terminar, me gustaría saber qué consejo le daría a un joven actor o actriz que recién inicia su carrera... Que no se envanezca con las entrevistas, los pedidos de autógrafos, que no se vuelva indisciplinado, que no se vulva arrogante y que lea mucho.

 

 

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