SOLO PARA NUDISTAS

 

 

 

Consejos para Atlas

 

 

un devaneo de Giancarlo Poma Linares*

 

 

 

 

 

 

Tengo un amigo que, tarde o temprano, postulará a la presidencia. Lo sabemos él y yo, lo intuye la mayor parte de quienes lo conocen. También tengo otro amigo que tendría que ceñirse el fajín del Ministerio de Economía y Finanzas, pero como sobre este último ya escribí una novela, esta vez corresponde escribirle al Presidente.

 

[Y no escribir, que en la peor de las circunstancias podría ser un mero divertimento, sino escribir-le: cifrar el mensaje, envolverlo con un lazo, pegarle una tarjeta con mi firma y buenos deseos, y dejarlo en el umbral de la puerta, como si aquello fuera equivalente a una inyección intravenosa y no a la carta de un naúfrago metida en una botella y arrojada al océano.]

 

Tarde o temprano estarás allí. Habrá encuestas de opinión, mítines con tecnocumbia de fondo, tu rostro en paneles por toda la Javier Prado. Territorios que son ineludibles. Vale el esfuerzo y vale el disfuerzo, qué te queda. No creo que cuando llegue el momento las elecciones sean muy distintas de lo que son ahora. En el amparo de aquel desierto sin tiempo me permito, desde ya, algunas recomendaciones:

 

No le digas a la gente que eres el mesías. No lleves esperanza allí donde la miseria se presenta unánime. Que tu rescate sea discreto, prácticamente oriental. Promete la presencia, el trabajo y el abrazo, y ve siempre al frente cuando haya que contener la arremetida de lo execrable.

 

Tampoco pretendas la empatía omnívora. Elige el aprendizaje y la consulta. Juzga, elabora, entrega. Pide las disculpas del caso cuando sea menester. Explica. Que tu pueblo conozca el porqué. Que te identifiquen con el método y no con el capricho.

 

Coge una guía telefónica y lee. Cuatro, doce, treinta horas. Allí están, siquiera la mayoría. Comen, duermen, sueñan. Coge el teléfono y llámalos. «Hola, quiero ser presidente. Quiero ser tu presidente. Podemos conversar».

 

Ve a la Plaza de Armas, toma asiento en una banca y mira hacia cualquiera de los balcones de Palacio. Imagina que estás allí. Que ya no eres el que observa sino el observado. Fíjate que eres pequeño. Diminuto. Que basta dejar el balcón y esperar unos minutos para que te desvanezcas y todo en el país continúe como siempre.

 

Ten en cuenta, finalmente, que podrías ganar. Y entonces te convertirías en Atlas. Cinco años de tu vida dedicados únicamente a llevar sobre los hombros la soberanía nacional: ese vasto cielo que nos recuerda el alcance de la libertad.

 

 

 

 

*Giancarlo Poma Linares (Lima, 1985). Escritor, periodista cultural y docente universitario. Publica regularmente cuentos y artículos de opinión en revistas impresas y virtuales. Ha ganado juegos florales y bienales de cuento. Su primera novela, Sonata para kamikazes, obtuvo el XIII Premio BCR de Novela Corta «Julio Ramón Ribeyro» y fue elegida como uno de los mejores libros del 2010.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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