Información vs. Opinión

 

Política al desnudo

 

La columna de Esteban José Palma

 

La entrevista a Jorge Iván Bonilla Vélez, coordinador de la especialización en comunicación política de la universidad EAFIT de Medellín, rescata la siguiente frase: “Un medio de comunicación no es solo un negocio”. El desarrollo de la entrevista es evidente y tiene como contexto a la campaña electoral y la responsabilidad de los medios de comunicación. Hace unos días, mientras leía los titulares en el quiosco, escuché a una señora que decía: “¿tiene la revista de Hildebrandt y Diario 16?”. La señora sonaba bastante angustiada y preocupada. Luego, agregó: “Lo que pasa es que me estoy informando para estas elecciones”. Yo me entristecí y pensé en lo confuso del término información. Creo que debemos ser conscientes de que existe una confusión generalizada: se cree que los periódicos informan, cuando en realidad hoy en día no lo hacen (quién sabe si alguna vez lo hicieron).

Bonilla señala que la labor del periodista es difícil y no podría estar más de acuerdo: “El tema es cómo pensar con cabeza propia en una profesión en la que muchas veces se cree que la verdad la tiene la fuente periodística”. Basta revisar los titulares de cada día para descubrir que, posiblemente, más de un medio de comunicación no piensa con su propia cabeza.  La información y los datos son usados para reforzar una posición política más o menos clara para el ciudadano. Digo esto porque ningún medio de comunicación es sincero en afirmar a qué partido o candidato político está apoyando. En una sociedad hipócrita como la nuestra los medios de comunicación y sus representantes, los periodistas, suelen jugar a ser imparcial cuando en realidad no lo son.  Un caso ejemplar de como un periodista usa datos e información para fortalecer su opinión es el de César Hildebrandt. Hace poco publicó un artículo titulado: “Si quiere que vuelva Sendero vote por PPK”. Evidentemente una postura en contra de la candidatura de PPK que sostiene básicamente con dos argumentos: 1) PPK es “gringo” y ha jurado lealtad a dicho país, y 2) PPK ha trabajado exitosamente en empresas privadas que luego han invertido en el Perú, por lo que se presume (presume Hildebrandt) que PPK favoreció a estas empresas desde el ministerio de economía. Estos argumentos son fortalecidos con datos, fechas, nombres de empresas privadas, así como una indudable capacidad para la ironía y el sarcasmo. Sin embargo, de ninguna manera dicho artículo constituye una fuente de información, sino más bien una fuente de opinión. Uno de los problemas más graves es que los ciudadanos no buscan informarse más de lo que buscan artículos de opinión que refuercen su propia opinión. Mejor sería contrastar nuestra opinión con información.

La información, para los medios de comunicación, es la gran materia prima. La información pasa por el filtro de un medio de comunicación y decide qué usar y qué no. Lo cierto es que existen muchos tipos de información y no propongo que todo tipo de información esté al alcance de la ciudadanía, pero sí que la información política (entiéndase, candidatos, propuestas, promesas cumplidas o no, etcétera) debe estar al alcance de cualquier persona; y, sobre todo, que existe una promoción del acceso a la información en bruto. En la medida en que sigamos creyendo que leer el periódico nos mantiene informados sobre temas políticos (por ejemplo, ahora en campaña electoral), seguiremos siendo vulnerables a las encuestas, a titulares, a opiniones de determinados periodistas y/o al nihilismo de tantos otros.

Creo que en estas elecciones hemos sido testigos de un esfuerzo por poner la información al alcance del ciudadano; sin embargo, este prefiere la lectura de opinión que refuerza sus temores, miedos, inseguridad, prejuicios o verdades. Creo que este esfuerzo no debe morir luego del 28 de julio, sino que debe seguir dándonos la posibilidad puntual de fiscalizar cada una de las promesas-propuestas del candidato elegido. Pero, como dice Bonilla, estos esfuerzos deben estar acompañados de educación ciudadana, ya que “sin ella, la lucha por la democracia está perdida”. Educación implica un cambio de mentalidad y una capacidad de análisis. El cambio de mentalidad debe destruir la creencia de que la información está en el periódico y construir la idea de que los medios de comunicación proporcionan básicamente opinión. La capacidad de análisis tiene que ver con cambios en el sistema educativo que fomenten la confrontación con la información (mucho más fría, cuadriculada y esquemática) en bruto antes que el consumo de opiniones (facilismo ciudadano): erradicar en la medida de lo posible la mentalidad del ciudadano pasivo-apasionado altamente manipulable e ingenuo.

 

 

 

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