Entrevista a Leonardo Torres Vilar

 

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar

Leonardo Torres Vilar es uno de aquellos actores que destacan por  su solvencia y disciplina histriónicas sobre las tablas. Próximamente, lo veremos también en importantes producciones para televisión y cine. Su labor como maestro en el Conservatorio de formación actoral, por suerte, no lo ha alejado de las puestas en escena y esta temporada regresa al Teatro Británico para participar en Las tres hermanas, de Antón Chéjov, bajo la dirección de Francisco Lombardi.


¿Podrías definir a tu personaje en una sola palabra?

Militar.

¿Te identificas en algo con él?

No.

¿Algo en él que te parezca interesante? Está atrapado por su uniforme, su mujer y sus hijas. Sabe que es un militar atrapado en un contexto en el que no se necesita a los militares. Es una desgracia. No me identifico con él, pero es interesante.

¿Podrías describir la historia en tus palabras? En el primer día, ellas [las tres hermanas] creen saber qué camino seguir para conseguir la felicidad. Mucho después lo consiguen, pero no son felices; luego, descubren que no solo no son felices, sino que están bastante tristes. Al final… bueno…

Es como la vida misma, la vida es una búsqueda… Sí, y es real. Yo sé lo que quiero, pero cuando lo consiga querré algo más.

¿Cuál fue la principal razón por la que decidiste embarcarte en el proyecto? Chéjov.

En general, los autores rusos son algo densos ¿no?... no metería a todos en un mismo saco. No creo que Chéjov sea denso. Hay algunos densos, sin duda. Chéjov es, simplemente, real. Él no pretende ser gracioso y no pretende ser dramático. Chéjov  pretende ser real, creó un nuevo tipo de teatro que requirió un nuevo tipo de actuación.

¿Cuál, dirías tú, es el rasgo característico del estilo de trabajo de Lombardi? Una búsqueda. Él se interna en el mundo del teatro y en el de un autor difícil…

¿Difícil de montar? Difícil de entender y de poner en escena. Chéjov es un gran reto, él [Lombardi] ha querido asumirlo y nosotros lo hemos acompañado.

Voy a mencionarte algunos nombres. Por favor, dime qué es lo primero que pasa por su mente.

¡Ups! Eso puede ser muy peligroso [risas].


Jimena Lindo… Bella…

Estephanie Orúe… Simpática…

Norma Martínez… Estupenda actriz…

Carlos Gassols… Mi padrino…

Delfina Paredes… Maestra…


¿Cuándo es que descubres tu vocación por las artes escénicas? Mis padres son actores, mis abuelos son actores, mis bisabuelos son actores; tengo, por ahí, un tatarabuelo actor. No lo descubrí. Desde chiquito me llevaban al teatro como quien un día lleva su hijo a la oficina. No lo descubrí. Antes de darme cuenta ya era actor [risas].

Hace un tiempo, conversé con una aficionada al teatro que había visto Volpone. Fue a ver la obra después de muchos sin salir de casa por motivos de salud. Me dijo que no había disfrutado tanto de una obra desde la época en que iba a ver actuar a Lola Vilar… Me alegro mucho. Para toda una generación yo soy el hijo de Lola Vilar. Es algo con lo que yo he tratado de luchar, pero ya no. Es generacional, la ley de la vida.

¿Cuál es tu próximo proyecto? Estoy grabando La Perricholi, interpreto al villano; voy a aparecer en Bolero de Noche, una película, interpretando al diablo. Voy a dirigir una obra del Conservatorio de Formación Actoral. A partir de octubre estaré  en una obra dirigida por David Carrillo para Plan 9.

¿Qué consejo le darías a un actor, actriz que recién comienza su carrera? Que tenga otra carrera, como precaución, y que la actuación sea su pasión.

 

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