El escenario es el mismo

Política al desnudo



La columna de Esteban José Palma



El escenario cambió, aunque yo diría, más bien, que el escenario nacional se hizo evidente. Es evidente que un escenario Ollanta Humala y Keiko Fujimori era lo menos esperado, lo menos deseado por los limeños. Me atrevo a decir que las encuestadoras nos engañaron al poner en primer lugar, por mucho tiempo, al señor Alejandro Toledo: que Toledo alguna vez tuviera 30% en las encuestas no solo resulta risible, sino improbable. El día de ayer, un “analista” político en canal 2 (Frecuencia Latina) dijo que uno de los errores de Toledo fue empezar con mucho ímpetu la campaña electoral. Para mí el error de Toledo fue comenzar la campaña electoral habiendo dicho una y otra vez que no iba a postular; habiendo, sobre todo, terminado su gobierno anterior con 8% de aprobación. Recordemos la coyuntura de ese entonces, Toledo le ganó a Alan García las elecciones del 2001 y lo logró gracias a ser un cholo que se había hecho desde abajo, un lustrabotas, un cholo trabajador que la había “sudado” y cuyo rostro recordaba a los incas, a pachacutec. El discurso fue efectivo y caló. Sin embargo, no hubo tal pachacutec, no hubo tal empatía con la población. Su empatía con los lustrabotas no pasó de regalarles puestos mucho más bonitos, mientras hacía lobby para firmar el TLC con Estados Unidos.

PPK, según se dice, captó el voto del limeño, tal y como lo hiciera el PPC con Lourdes en el 2006. PPK, diría el “analista” político anterior, se demoró en comenzar su campaña: Humala y Keiko le llevaban 5 años de ventaja recorriendo el Perú. Sumado a una fuerte movida anti-PPK con críticas de sendos jóvenes “pensantes” a quienes un cuy no podía ni debía engañar, motivó que PPK no pudiera pasar a la segunda vuelta. Según Bayly el escenario Humala vs PPK hubiera sido pan comido para el ex comandante, yo discrepo. Pero más allá de los supuestos, es interesante como esa movida anti-PPK basó su enojo por considerar el apoyo a PPK una “moda de chibolos pitucos” quienes, seguramente, ni siquiera sabían qué proponía PPK. Una “moda” decían, pero si todas las modas son criticables, la moda “NO KEIKO” es igual de nefasta. Pocos de los que le han dado click al “Me gusta” son conscientes del daño que le ha hecho Keiko al Perú. Las anti-fujimoristas suelen caer en contradicciones terribles. Me he tomado el tiempo de pasear por blogs anti-fujimoristas y es realmente patético. Para muestra un botón: una de las consignas del anti-fujimorismo es el decir que Alberto Fujimori no derrotó al terrorismo y que cuando se capturaba a Abimael Guzmán A. Fujimori estaba pescando y rascándose la panza en un río. Siendo este un tema tan importante parece poco creíble que Fujimori lo desconociera. Cuando se trata el tema de Montesinos los anti-fujimoristas dicen que Fujimori debía conocer, no podía no conocer, lo que hacía su asesor. Bueno, digo yo, en qué quedamos, por un lado no sabía y por otro lado sí sabía. Parece poco consistente defender una posición como esa y me apesta a fanatismo.

De Castañeda no vale la pena hablar, nunca figuró.

Ahora el escenario que se ha hecho evidente es el que siempre ha estado ahí. El que ahora se refleja en frases como “ganaron los ignorados no los ignorantes” como si eso nos salvara de algo. Como si por reconocer que no son ignorantes, sino ignorados, nosotros, los clase medieros de Lima nos pudiéramos sentir un poco mejor. Los clase medieros con ínfulas de revolucionarios, anti-sistemistas, socialistas y otros seres super conscientes del subalterno. Todos ellos deben sentirse bien con frases como esas y actualizando su Facebook y Twitter. Pasada la emoción queda la preocupación: ¿Y ahora por quién? Están los jóvenes que no vivieron en carne y hueso (como sí sus padres) los efectos del terrorismo, pero qué, sin embargo, se encuentran muy bien “informados” por periodistas anti-fujimoristas que sufrieron en 1992 y por la sarta de políticos mediocres que, luego del 1992 y habiendo sido antes férrea oposición, ahora se alineaban con Fujimori (1993). Se encuentran muy bien persuadidos a un “nunca más 5 de abril” y ni siquiera saben exactamente qué paso el 5 de abril y cuál era el contexto político social. Solo saben, en sus cabecitas bien informadas, bien llenas de conocimiento, que cerrar el congreso está mal pues, muy mal, eso no se hace. No importa si el país se estaba yendo a la mierda y necesitábamos reformas urgentes para salir del hueco, no, no importa, cerrar el congreso estuvo mal y punto. Esas cabecitas que poco pueden analizar y mucho repetir como loros. Son más papistas que el papa.

También están los anti-Humala porque es militar y los militares son raros pues, se golpean, se matan entre ellos, son animales, son humanos animalizados que lo único que han hecho es excederse y matar millones de civiles. Humala es un militar, formación militar, no sirve, que miedo. Además es un chavista, además se abraza con Evo Morales y se para peleando con Piñera, “imagínate cuando sea presidente”. Humala es la peor pesadilla, es todo lo que no queremos, es perder nuestra comodidad de país en vías de desarrollo para volver a políticas trasnochadas. Humala es el retraso, Humala es… Bueno Humala es para el 33% del país la posibilidad de que por fin alguien gobierne para ellos, qué importa si los limeños sufren un poco y lloran viendo que ya no tienen internet en su Blackberry. Humala es lo que muchos “analistas” habían dicho “eso no va a suceder, el que Villarán gane la alcaldía no presupone un escenario donde Humala pueda ganar la elecciones presidenciales”. Bueno “analistas”, sucedió, estamos aquí. Digamos que Villarán fue una moda pituca de izquierda “moderna” y Humala es una “moda” D y E que quiere una izquierda que joda a la derecha.

¿Entonces qué? ¿Le damos nuestro voto a Humala? Pero si Keiko es tan linda, y a los 17 años siendo primera dama y repartiendo ropa donada de Japón está yuca que pudiera conocer que su papi y Montesinos habían salido de compras y traían en el bolsillo congresistas y canales de televisión. Qué curioso ¿no? Los anti-fujimoristas dicen que con Keiko no se garantiza la libertad de expresión, pero, dejando de lado 1992, luego la libertad de expresión se garantizó, tal y como lo reconoció la OEA. Sin embargo, ¿qué paso? Que un buen fajo de billetes echó por la borda la ética del periodista y del comunicador y se vendieron. Hay que ser francos, aquí hay dos problemas: 1) No podemos permitir que otro gobierno intente comprar a los medios de comunicación y 2) Algo más complicado de manejar, pedirle a los medios de comunicación que no sean tan angurrientos y no se dejen impresionar por fajos de billetes, qué hagan honor a su profesión y recuerden sus cursos de ética, y que ese discurso de “libertad de expresión” no sea solo una careta. Mucho se habla ahora, con Keiko en segunda vuelta, que el pueblo no aprende la lección, pero ojala los medios de comunicación hallan aprendido la lección y no se vendan nunca más a un gobierno (sabido es que se venden constantemente a los poderes económicos e intereses que escapan a nuestra imaginación, pero por lo menos…).

Además Keiko es joven, es mujer. Además Keiko tiene realmente un plan de gobierno y no un ensayo sobre la realidad peruana, que es lo que tiene Humala. Además Humala es realmente nacionalista y va a luchar por nuestros intereses, va a revisar contratos y tanta vaina. Pero además Keiko tiene a su favor las reformas hechas por el fujimorismo entre 1990-1995. Reformas importantes, innegables, imborrables, por más que se retuerzan los anti-fujimoristas. Además Humala no es tan mala persona, estudio en Francia y tiene una maestría en Ciencias Políticas en la Pontificia Universidad Católica del Perú (tal vez por eso fue a saludar a Cipriani, tal vez Humala va a tomar la Católica para entregársela a Cipriani, tal vez…). Además Keiko. Además Humala.

El escenario es el mismo, las reformas Borbónicas han hecho convulsionar a los indígenas y curacas. Tupac Amaru III no era Toledo como muchos habían pensado, ese solo era un lobista disfrazado de cholo. Tupac Amaru III es Ollanta Humala Tasso.

El escenario es el mismo, el pueblo se cansó de la política tradicional, Alan García nos volvió a dejar con el sabor amargo en la lengua y una chinita está apunto de subirse a un tractor y continuar con su discurso populista dejando de lado, dejando para los políticos tradicionales los números y las fechas.

¡Vaya, qué tal escenario! llegó la hora de bailar.



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