Entrevista a Gilbert Rouvière

 

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar

Durante su larga y exitosa carrera, ha puesto en escena obras de Molière, Marivaux y Beaumarchais. Ha sido invitado en diferentes ocasiones a montar espectáculos en Asia y América Latina. En Lima, desde 2001, ha puesto en escena ocho espectáculos de teatro y ópera. Este 2013, una vez más, asume el reto de dirigir sobre tablas peruanas a un elenco de primer nivel integrado por Jimena Lindo, Norma Martínez y Miguel Iza. El director francés Gilbert Rouvière inicia la temporada teatral del CCPUCP con una deliciosa obra de humor negro de Rémi De Vos: “Proyección Privada”.

Si tuviera que definir esta obra en una sola palabra, ¿qué palabra elegiría?

¿Podría hacerlo en una frase?

Claro…

Es una comedia alucinada sobre el mundo moderno.

Ahora, en la cantidad de palabras que quiera, descríbamela…

Es una obra rara, una propuesta de un dramaturgo contemporáneo. No hay una conclusión al final o lecciones morales, no presenta una propuesta de elección específica sobre el bien y el mal. Cada espectador puede sacar su propia experiencia, su propia lectura íntima, afectiva y sensible. Se intenta poner en evidencia al mundo moderno, el mundo del consumo frenético en el que todos se convierten poco a poco en consumidores más que en seres humanos. El vehículo de ese consumismo es la imagen y las imágenes que circulan muchas veces son falsas. La gente se relaciona con imágenes que los medios presentan como si fuera la realidad. En Francia, durante la guerra del Golfo Pérsico, recuerdo que la gente bromeaba con el asunto por las imágenes que se emitían en los noticieros. Era una guerra que parecía un juego de video, ¿quién podía asegurarnos que esas imágenes realmente retrataban la realidad? Vivimos en un mundo en el que la imagen empieza a ser más importante que la realidad.

Por lo que he podido leer, la obra apunta a equilibrar una visión irónica y algo exagerada de la vida con un retrato más o menos objetivo de la misma.

Así es, se trata de una obra alucinada y “realista” a la vez.

Usted es amigo de Rémi De Vos, el autor de la obra…

Sí, él conoce mi trabajo y me tiene confianza. He dirigido un par de obras suyas antes, una en Francia y otra aquí, en el Teatro de la Alianza Francesa: “Occidente”. Él me da libertad para tomar iniciativas. Por otro lado, no suelo salirme mucho del texto. Cuando yo elijo montar un texto es, justamente, porque me gusta tal como está. Yo creo que el trabajo del director es hacer resonar aquello que el dramaturgo ha escrito, amplificar lo que ya está, partir del texto.

Usted es un “director viajero”, trabaja en distintos países, dirige montajes para distintos públicos y tiene contacto con distintas realidades. Me gustaría saber cuál es la mayor lección que ha podido aprender de esa experiencia como director.

Bueno, yo no decidí llevar mi carrera de esa manera. Las cosas se dieron así. No diría que es por  casualidad, porque creo que nada es casualidad. Tengo varios amigos actores en Perú, estoy casado con una peruana. Tengo una red de amistades y de relaciones. A mí me gusta viajar, conocer gente diferente. Trabajé, por ejemplo, en Camboya sin saber hablar el idioma…

¿Qué obra dirigió?

Cyrano de Bergerac.

¿Y cómo reaccionó el público?

Fue una cosa alucinante. El país salía de una época trágica. Acababa de terminar el régimen de Pol Pot…

Entonces fue hace un tiempo, en la década de 1990, después de la caída del Khmer Rojo…

Sí, Pol Pot había quemado todos los libros, todo lo occidental había sido borrado. Entre el público había gente mayor que recordaba cómo era todo antes del régimen comunista, gente que se acordaba de la obra y que empezó a llorar de emoción…

Como quien vuelve a ver a un amigo después de muchos años…

Sí, ver a señoras que lloraban fue una experiencia fuerte para mí…

¿Y el público joven?

Estaban impresionados, nunca habían visto un espectáculo así, aunque me impresionaron más los mayores. Al final, algunos se me acercaron y me agradecieron. El público es fascinante. Para mí, conmover al público es la mejor recompensa que puedo tener.

¿Cuál es su apreciación sobre el teatro peruano en general?

En 2001, me impresionó el buen nivel de los actores. Por lo que veo ahora, ese nivel ha aumentado más. Trabajar con Norma, Jimena y Miguel es un placer, tenemos una relación de mucha confianza, que es la base del trabajo. Yo nunca me dejo llevar por la cólera…

Eso me acaba de decir Jimena Lindo. Cuando le pedí que lo definiera en una sola palabra, ella me dijo “tranquilidad”. Ahora, quisiera hacer lo mismo. Le voy a mencionar nombres. Por favor, dígame qué es lo primero que viene a su mente…

Jimena Lindo… Espontaneidad

Norma Martínez… Trabajadora

Miguel Iza… Experiencia con el francés [risas]

¿Qué obra le gustaría montar en Perú en un futuro?

“Las bodas de Fígaro”. Quiero trabajar con los mismos actores de esta obra. Me gusta por el tema de la boda, todos los personajes están felices, pero también trata sobre las relaciones entre clases sociales. Sería cuestión de encontrar una productora y más actores.

¿Y tiene usted contacto con otros directores?

Sí, conozco a Edgar Saba y a Marisol Palacios, quien fue mi alumna. También conozco actores: Javier Echevarría, Bruno Odar, Gonzalo Torres, Sandra Bernasconi.

¿Luego de la temporada de esta obra, seguirá en Perú?

Voy a viajar y a volver dentro de quince o veinte días para dictar un taller.

Hablando de docencia, ¿qué consejo le daría a una persona joven que recién inicia su carrera en la actuación o la dirección?

Ser observador, ver cómo trabajan los otros. Uno debe viajar para ver cómo es en otras realidades. En Francia, veo a jóvenes que piensan que inventan un teatro nuevo cuando no es así. Para eso sirve viajar, conocer a otros y otras experiencias. Lo más importante es probar todo sin ningún prejuicio. Hay que saber escuchar.

Sobre la obra:

A través del humor y la ironía, Rémi de Vos pone en evidencia aspectos esenciales de la sociedad de nuestro tiempo: la poca distancia entre fantasía y realidad, el uso de la retórica televisiva para enfrentar situaciones cotidianas, la aparición de seres humanos que actúan como personajes de ficción. Dirigida por el director francés Gilbert Rouvière, “Proyección Privada” es una comedia que narra la relación entre una mujer, su esposo, una joven y un televisor a través de una brillante puesta en escena ágil y divertida.

La cita es del sábado 23 de febrero al lunes 15 de abril en el Teatro del Centro Cultural PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro). El elenco está conformado por Miguel Iza, Norma Martínez y Jimena Lindo.

Funciones: de jueves a lunes a las 8:00 p.m.

Lugar: Centro Cultural PUCP (Av. Camino Real 1075, San Isidro)

Entrada general: S/. 40

Lunes popular: S/. 30 general y S/. 15 estudiantes

Estudiantes y jubilados: S/. 25

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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