ENTREVISTA A TATIANA ASTENGO

 

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar

 

La primera vez que conversamos con ella, su belleza y talento se lucían en las pantallas de los cines limeños con El patio de mi cárcel. Desde aquel invierno de 2009, su nombre comenzó a sonar con más fuerza gracias a su solvente desempeño en Contracorriente y Al fondo hay sitio. En esta oportunidad, Tatiana Astengo camina sobre las tablas del Teatro Británico bajo la piel de Abbie, una sobreviviente tan bella como tenaz que deberá enfrentarse a su hijastro por la herencia de Ephraim, el anciano granjero con el que acaba de casarse no precisamente por amor. Se trata de Deseo bajo los olmos, aclamada obra del Premio Nobel de Literatura y cuatro veces ganador del Pulitzer Eugene O’Neill.


¿Podrías definir a tu personaje en una sola palabra?

¡Qué difícil!

O en un par de palabras…

Desamor…

Ahora, en la cantidad de palabras que quieras, ¿podrías describirla?

Abbie es una mujer de mediana edad que, lamentablemente, en toda su vida no ha tenido nada, tanto en lo material como en lo afectivo. De pronto, encuentra su oportunidad en un hombre mayor, Cabot, quien le asegura la posibilidad de tener una casa, comida, cierta estabilidad. Entre ella y sus objetivos se interpone el hijo Eben, su hijastro. Ella conocerá el amor, la pasión, el deseo. Todo eso es tan fuerte que puede generar en cualquiera un cambio fundamental en la vida.


¿Qué fue lo que más te atrajo de este proyecto para decidirte a embarcarte en él?

Trabajar con Marisol Palacios, una directora exigente, como debe ser. A mí me encanta trabajar así. Soy bastante Kamikaze [risas]. Creo que las obras y los personajes llegan por alguna razón. Este personaje me ayuda a desarrollarme a nivel profesional y personal.

¿A nivel personal?

En esta profesión, uno trabaja con sus emociones. Exploramos aspectos un poco ocultos de nuestras vidas, abrimos puertitas, reconocemos cosas…

Como una terapia…

Exactamente. El teatro nos cura, cura tanto a quienes lo hacemos como al espectador. Creo que la gente, cuando viene al teatro,  sale un poco cambiada.

¿Cuál es tu escena favorita?

Hay muchas. Preferiría que el público decida. Hay muchas escenas muy intensas, complejas dolorosas y violentas.

Es una historia relativamente cotidiana. Trabajan el tema de la conflictividad en las relaciones humanas: la figura de la madrastra en relación con los hijastros, los problemas relativos a las  herencias…

Sí, es un tema muy tocado, pero pocas veces se le da un tratamiento a profundidad, hasta el límite. En las telenovelas hay cierta mesura. Nosotros, en cambio, llevamos el asunto al límite. Todos los personajes son llevados al límite. Veremos extremos dolorosos de la personalidad de cada uno. Son situaciones que no suelen pasar, pero que pueden pasar.


¿Cuál, dirías tú, es el rasgo principal del estilo de trabajo de la directora?

Exigente, detallista.

¿Sientes que has aprendido algo de ella?

Le encanta la verdad. Tiene un gran poder de observación. Cuando ella no se cree algo, en un  segundo se da cuenta. Cuando uno no es real, ella lo nota y te lo hace saber. Nosotros debemos estar pendientes de eso para que el público crea en los personajes.

Por lo que recuerdo, tú te has desarrollado principalmente en el teatro y el cine…

He hecho teatro también. Cuando me fui a España, lo dejé. Hacer teatro para un extranjero es difícil allá. Cuando volví, hice teatro para niños. Luego, llegó este proyecto…

Y pasaste del teatro para niños a una obra llena de violencia, de furia…

Sí.


¿Podrías comparar la situación del teatro peruano cuando comenzaste a trabajar sobre las tablas con su situación en la actualidad?

Ahora hay distintas escuelas, nuevos actores mucho más preparados que antes y que se siguen preparando de manera continua. Ya existe una competencia mayor. No tenemos una industria todavía, pero estamos encaminados. La gente va más, las localidades se agotan. Hay más teatros. Se está apostando por obras más complejas. Antes se apostaba por lo convencional, los clásicos. Ahora, tenemos la mente más abierta.

Te voy a mencionar algunos nombres. Por favor, dime lo primero que pase por tu mente…


Omar García… Papito [risas]…

Alberto Herrera… Mi viejito [más risas]…

Alberick García… Lo máximo…

Emirlam Cossio… Humor total…


Finalmente, ¿cuál es tu próximo proyecto?

Aparte de Al fondo hay sitio, tengo una película, Elefante desaparecido. Empezaremos a grabar en septiembre.

¿Podrías comentarnos algo al respecto o es secreto de Estado?

Todavía no, imagínate, apenas estoy empezando a estudiar al personaje. Estoy contenta. Tengo teatro, televisión, cine…

¿Qué consejo le darías a un actor o actriz que recién inicia su carrera?

Que estudie, no hay otra. Eso es lo único que le va a dar seguridad. Es un mundo muy duro, hay mucha competitividad. Uno debe prepararse continuamente. De allí vendrá tu seguridad para seguir adelante.


 

SOBRE LA OBRA:

Ephraim, un granjero de 70 años se ha casado con Abbie, una hermosa joven, generando problemas de herencia entre sus hijos. Eben, uno de ellos, decide recuperar lo que le pertenece. Le declara la guerra a su madrastra pero el plan fracasa: se enamoran y tienen un hijo. El conflicto llega a su punto más álgido cuando el egoísmo, la incapacidad de comunicarse y la necesidad de poseer, colisionan y forjan un futuro incierto en donde la soledad se vuelve protagonista.

Producción: Británico

Dirección: Marisol Palacios

Elenco: Tatiana Astengo, Omar García, Alberto Herrera, Alberick García y Emilram Cossio.

Estreno:  jueves 14 de marzo

Temporada: de jueves a lunes a las 8:00 pm

Entrada general: S/. 60 Jubilados: S/. 40 Estudiantes: S/. 30

Lunes populares: General: S/. 45 Jubilados: S/. 25 Estudiantes: S/. 20

Venta de entradas en Teleticket de Wong y en la boletería del Teatro Británico


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