LA MUÑECA DE IBSEN

Entrevista a Jimena Lindo

 

 

EDUARDO MARCHENA SIVERIO

IMÁGENES DE RICARDO CAMPANA WISSAR

Luego de su estreno en 1879, Casa de Muñecas desató una polémica que sacudió los cimentos de la moralista y conservadora sociedad europea, donde toda mujer era inocente mientras no se atreviera a decidir su propio destino. Luego de una memorable participación en Proyección Privada, Jimena Lindo sube a las tablas del Teatro La Plaza para interpretar a Nora, una mujer atrapada en un matrimonio en el que no ha conocido más que la dependencia y la sumisión. En esta oportunidad, Jimena se reencuentra en el escenario con Norma Martínez y Miguel Iza para hacer gala de su talento bajo la dirección Jorge Villanueva, egresado del TUC y fundador del grupo Opalo.  

 

¿Podrías definir a Nora, tu personaje, en una sola palabra?

Carente…

Ahora, en la cantidad de palabras que quieras, ¿podrías describirla?

Nora es una mujer que ha sido educada por su padre y por su nana. No he tenido mamá. No ha tenido un referente femenino importante. Su padre la ha educado para no tener opinión, para ser “su muñequita”, la niña de sus ojos…

Algo muy común en el siglo XIX…

Ajá. Ahora es la niña de los ojos del marido. Ella existe para agradar a su entorno. Está pendiente de lo que dirán de ella. Lo único que quiere es ser querida, agradar y hacer felices los demás. Por eso ha postergado una faceta de sí misma que ahora va a empezar a descubrir…

Por lo que acabamos de ver, parece que Nora está más o menos consiente de que se encuentra interpretando un papel…

Sí, ella lo va a ir descubriendo

¿Y qué te pareció la experiencia de interpretar a un personaje que, a su vez, interpreta a otro personaje?

¡Maravilloso! Es súper divertido. Cuando empezamos con los ensayos, me di cuenta de que Nora actuaba todo el tiempo…

Y también sobreactuaba…

¡Claro, ella es un clown! Ella quiere que todo el mundo esté contento y divirtiéndose. Darme cuenta de eso me abrió toda una nueva línea para explorar el personaje y divertirme mucho…

Y de expresarte físicamente…

Es que ella es muy histriónica. Todo el tiempo está haciendo cosas, expresándose y, como tú dices, exagerando. Para una actriz eso es algo delicioso: teatro dentro del teatro  [Risas]

Háblame del director, ¿es la primera vez que trabajas con él?

Sí, hemos tenido varios intentos. Nos hemos cruzado varias veces pero nunca se podía concretar…

Norma me acaba de comentar que trabajó con él, pero como compañero de elenco…

Sí, trabajaron juntos como actores. Yo no había trabajado con él como colega ni bajo su dirección. Cuando me llamó y me dijo me propuso hacer Casa de Muñecas, una obra que una actriz siempre quiere hacer, no tuve dudas. Yo ya sabía que Jorge [Villanueva] es un gran director. Me había visto todas sus obras. Trabajar con él ha sido una experiencia bellísima. Le he dicho que quiero seguir trabajando con él para siempre [Risas]. Es un director brillante, paciente, cálido, ama a sus actores. Desde el inicio, nos dijo: vayan despacio, tómense todo el tiempo que necesiten. Como dicen los grandes maestros: mientras más despacio vayas al inicio, más rápido van a salir las cosas. Realmente, hemos sentido esa confianza, esa tranquilidad y esa apertura necesarias. Además, tenemos a un elenco muy sólido: Norma [Martínez], Miguel [Iza], Paul [Vega], Carlos Victoria,  Haydée Cáceres. La obra se sostiene porque están todos allí preocupados por contar la historia.

¿Cómo definirías al guión?

¡Brillante!

Se trata de una obra ambientada y estrenada en el siglo XIX, es decir, fue una obra contemporánea en su momento…

Exacto…

Una obra que, por lo que pude leer, causó revuelo: no es lo mismo hablar de una mujer que abandona o piensa abandonar a su marido en el siglo XXI que hablar de una que lo hace en el XIX…

Exactamente. Mucha gente podría pensar que la obra no es actual, pero es mentira. Es una historia actual y muy vigente: un ser humano que se va dando cuenta de sus carencias, de lo mucho que necesita conocerse. Eso nunca va a cambiar.

El tema de la histeria asociada a la feminidad, como prejuicio machista, me parece que está muy presente en tu personaje. A veces Norma se muestra muy impulsiva, eufórica. Nunca antes te había visto en un papel tan demandante físicamente…

Sí, [Risas]. Ha sido muy rico poder explorar toda esa “fisicalidad” en el histrionismo de Nora. Yo sin el trabajo físico no la hago, así de simple.

Tienes varios años de experiencia en la danza, ¿no?

Sí, todos mis personajes “entran por el cuerpo”. En Elektra hice mucho trabajo físico intenso.

Tú empezaste a practicar valet desde muy chiquita, ¿verdad?

Desde los cinco años. Me encanta ver y hacer lo “físico” en escena.

Me gustaría escuchar una breve descripción de esta obra en tus palabras…

Es el descubrimiento de un ser humano de sus propias carencias.

¿Hubo alguna escena que te resultara particularmente interesante o desafiante?

Todas…

¿Todas?

Es que Ibsen era un genio. Toda la información  está en la obra. Lo hermoso es que es una obra muy exigente para todos los actores, en especial para Nora: ella está en el escenario casi todo el tiempo. Intimida un poco al principio, pero la obra solita te lleva. Tú sólo tienes que empezar. Es como si la obra tuviera su propia energía y te va llevando. Yo, de verdad, siento que no tengo que hacer nada y eso es precioso, un regalo.

Te voy a mencionar algunos nombres. Por favor, dime qué es lo primero que pasa por tu mente:

 Paul Vega…

Hermano…

Carlos Victoria…

Padre…

Haydée Cáceres…

Madre [Risas]…

¿Podrías comentarme algún montaje que te haya resultado especialmente interesante?

“Números reales”

Norma me dijo lo mismo. Se nota que son “hermanas”…

Sí [Risas], me encantó. Me parece una obra muy honesta. Es un texto genial y el montaje está limpiecito, los actores están soberbios…

¿Y llegaste a ver el montaje cuando se estrenó por primera vez?

Sí, pero estaba muy chibola y no me acuerdo, pero es un “obrón”…

¿Cuál es tu próximo proyecto?

Voy a hacer una obra para niños, El Círculo de Arena, de Els Vandell. Después haré Un Dios Salvaje.

Entonces, vas a estar en una obra para niños. Dime algo, ¿el hecho de ser mamá cambió en algo tu manera de ver o hacer obras para niños?

Sí, de hecho. Verlas y hacerlas es una maravilla. Hacer una obra que tu hijo pueda ver es delicioso. Hice una versión para niños de “El enfermo imaginario”, pero mi hijo tenía siete meses. Ahora que voy a hacer “El círculo de arena” él la va a poder apreciar. Estoy más que emocionada. A él le encanta al teatro, pero lo veo más cinéfilo. Me encanta llevarlo al teatro. A veces lo llevo a los previos, cuando me preparo para la función, pero no me ve trabajar porque es una obra para grandes y él me pregunta por qué no puede verme trabajar [Risas]. Me encanta compartir eso con él.

Entonces, a esperar  “El círculo de arena”. Muchísimas gracias…

¡Gracias!

 

 

 

 

 

 

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