LA CHICA “MALA”

Entrevista a Gisela Ponce de León

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar

Durante la década de 1960, mientras el cuarteto de Liverpool revoluciona la música y pone a Londres de cabeza, un joven escultor y su novia se preparan para la que podría ser la noche más importante de sus  vidas: el padre de ella está por llegar para conocer (y evaluar) a un nervioso  novio que, a su vez, espera la visita de un importarte coleccionista que podría hacer la diferencia en su carrera como artista. Lo que no saben es que la velada que han planeado cuidadosamente terminará en un completo desastre debido a un inesperado corte del fluido eléctrico que desatará una cadena de disparatas desventuras. Hablamos de El Apagón, de Peter Shaffer, obra con la que Gisela Ponce de León, bajo la piel de Carol, la novia, vuelve a ponerse bajo la dirección de Juan Carlos Fisher integrada a un elenco de primer nivel en que desatacan Rómulo Assereto y Magdyel Ugaz.

¿Podrías definir tu personaje, en una sola palabra?

Posesiva…

Ahora, en la cantidad de palabras que quieras, ¿podrías describirla?

Carol es una chica engreída que quiere casarse con un escultor pobre, Brinsley, e inventa toda una historia en la que Brinsley aparece como un escultor famoso y exitoso, lo suficiente como para que su padre lo acepte como yerno. Ella tiene poca paciencia, es un poco antipática y engreída.

¿Cómo definirías a esta obra en una sola palabra?

Hilarante…

¿Por qué?

Es muy simpática. La clave de todo es que siempre estamos a oscuras y pasa todo lo que puede pasar cuando estás a oscuras, es una comedia de enredos…

¿Y hubo alguna escena que te resultara particularmente interesante o desafiante?

Casi nadie sale del escenario desde que empieza la obra. Casi todos estamos todo el tiempo allí. Me gusta cuando todo comienza a enredarse más y más, que es cuando entra el personaje de Magdiel [Ugaz], el “amor de la vida” de Brinsley.

Te he visto trabajar con [Juan Carlos] Fisher tantas veces que ustedes ya deben ser como familia…

Sí [sonríe]. Somos amigos. Él es muy amable y yo le agradezco que me convoque para interpretar toda clase de papeles…

Hablando de papeles, me gustaría saber si existe un personaje o tipo de personaje que todavía no te ha tocado interpretar y con el que te gustaría experimentar…

Me gustaría interpretar un personaje “oscuro” o de una persona “mayor”. Bueno, por lo menos, en esta obra ya no estoy haciendo de buena…

¿No estás haciendo de buena? Tu personaje me cayó bien desde un principio y hasta por momentos me resultó enternecedor... ¿será que en las escenas que no hemos visto muestra  “otra cara”?

Ella es normalmente antipática. Por lo menos, no es un personaje que tenga que caer bien y eso me gusta. Por lo general, mis personajes tienen un lado “bueno” muy marcado y a mí me gustaría experimentar con otras cosas.

¿Sientes que en el proceso de esta obra aprendiste algo nuevo?

Creo que siempre se puede aprender un poco más sobre el trabajo en equipo. Casi todos en el elenco somos como una familia. Nos conocemos, nos aconsejamos entre nosotros y conversamos con Fisher. Esta es la primera vez que trabajo con Wendy [Ramos] y en verdad es un placer: ella es una maestra, una genio y yo aprendo de ella todos los días [risas].

¿Cuál es tu próximo proyecto?

Además de Ponte Play, tengo un proyecto de “impro” dirigido por Christian Isla, se llama Manicomio. Recién vamos a empezar a ensayar.

 

 

 

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