MENTIRAS, VERDADES E ILUSIONES

Entrevista a Daniel Amaru Silva

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar

Ha sido alumno de Alberto Ísola y Alonso Cueto. Estudia Comunicación Audiovisual y sigue una maestría en literatura hispanoamericana en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Su pasión por la dramaturgia, cristalizada en “¿Eres tú, pequeño?”, obra ganadora de la última edición del Concurso de Dramaturgia Peruana 2012, se estrenó este 8 de junio sobre las tablas del Teatro Británico en medio de gran expectativa. Daniel Amaru Silva nos ha obsequiado una  osada tragicomedia que nos sumerge en una historia surrealista de múltiples quiebres que nos irán revelando cómo el ser humano se aferra a lo que quiere creer hasta tocar límites insospechados.

Si tuvieses que definir esta obra en una sola palabra, ¿qué palabra elegirías?

Fantástica…

Ahora, en la cantidad de palabras que quieras, me gustaría escuchar una descripción de la historia…

Para mí es una obra que básicamente habla sobre las convenciones que tenemos los seres humanos, las reglas que tenemos en nuestro entorno y que decidimos seguir cuando nos conviene o descartar cuando no nos convienen. La realidad como algo relativo…

La realidad como algo que se crea en lugar de descubrirse…

Sí, la convicción de quienes dicen “hoy quiero que la realidad sea esto, mañana quiero que sea aquello”. Escuchamos a muchos supuestos filósofos decir que la realidad es lo que tú quieras que sea, que uno construye su futuro y “crea” su realidad. Lo que yo me pregunto en la obra es qué pasaría si eso fuera realmente cierto.

Si realmente uno creara su propia realidad o decidiera arbitrariamente qué es lo real y qué no…

Me atrae el tema de la convención. La idea es que, si todos nos ponemos de acuerdo al decir que lo absurdo no es absurdo, entonces lo absurdo dejará de ser absurdo.

Y si todos nos ponemos de acuerdo en que la mentira es verdad, la mentira se convierte en verdad…

Exacto.

Sobre una de las mesas ornamentales hay una biblia que parece enciclopedia, en una pared veo   una imagen de Cristo, sobre el aparador hay un cuadro de la Última Cena y en la puerta está colgado uno de esos arreglos de Domingo de Ramos. ¿Es mera coincidencia que toda la casa esté saturada con íconos del catolicismo?

Bueno, no es coincidencia. Hay alusiones a la biblia en el texto. Considero que la religión es una de esas cosas que nosotros queremos que sean ciertas. Cosas que existen porque queremos que existan. Vivo no lo que realmente vivo, sino lo que deseo. No tenemos garantías ni seguridad sobre cosa alguna. Ellos están creando su propia religión o su propia realidad. Ellos deciden creer o crear una realidad en la que el hijo que se ha muerto no ha muerto. El personaje de Omar García va a dejar claro que es algo tonto, ¿no? Lo que dice es un poco absurdo, pero se agarra de cosas científicas. Usa la hora del fallecimiento del hijo para crear una fantasía. El tipo es un genio: ha desarrollado este plan maquiavélico solamente para poder casarse. Sabe qué decir, a qué puntos atacar y lo que sus futuros suegros necesitan escuchar. Él los ha observado durante diez años. Sabe que si el hermano “resucitara”, sus padres le permitirán casarse con su novia.


Supongo que al llevar el texto a escena el director decidió hacer ajustes…

¡Por supuesto! La experiencia ha sido de lo mejor. A veces, creo que Gustavo [López Infantas] ha entendido el texto mejor que yo. Cuando yo lo escribí, era una tragicomedia. Por lo menos, yo lo veía así: un texto que te hace reír pero con momentos algo trágicos. Gustavo apostó por algo divertido pero con una situación dramática latente en todo momento. Queríamos que el drama apareciera todo el tiempo, pero sin llegar al melodrama. La obra que ganó el concurso era una segunda versión y lo que veremos en escena, probablemente, será una tercera o cuarta versión. Gustavo y yo nos sentamos durante horas. Creo que la obra ya está en su punto. Claro, siempre es bueno poner un límite para las correcciones.

Si tuvieras que definir al director en una palabra, ¿qué palabra elegirías?

Trabajador…

¿Cómo catalogarías a Omar García?…

Ingenio…

 ¿Y a Patricia Barreto?…

La alegría viva [risas]…

Cuando conversé con ella, me habló de los subtextos que hay en esta obra. Enfatizó la manera en la que la narrativa funciona en dos niveles: en un nivel superficial, es una comedia ligera; en uno más profundo, la tragedia. Me atrevería a agregar que en ese subtexto la crítica social es un elemento clave…

Sí, hay una crítica social. Yo partí de algunos familiares que tengo yo. Bueno, muchas familias tienen a un hijo en Estados Unidos, España o Italia que probablemente esté lavando platos, sintiendo hambre y pasándola muy mal, pero cuando preguntas los padres ellos te dicen que está muy bien y lleva una vida exitosa…

El “héroe de la casa”…

Claro, pero yo me pregunté qué pasaría si este “héroe” regresa a la casa y los padres se confrontan con la realidad. A partir de eso, surgen los distintos niveles, los subtextos. Las pocas personas que ya la vieron tienen lecturas distintas. Unos me dicen que es una obra sobre el compromiso del actor con su trabajo [el actor al cual se le contrata para interpretar al hermano muerto]; otros, que es una obra que ridiculiza la religión; otros, que la obra pone en evidencia la fragilidad de las familias.

Imagino que el desnivel del piso no es casualidad. Todo el piso está en declive y eso se nota desde la zona de las butacas…

No es casualidad. Viene de la dirección más que de la dramaturgia. La idea del director era generar un espacio en el que te sea más fácil entrar que salir. Es un juego, una fantasía en la que entras fácil porque es placentera y feliz, pero el salir te va a costar…

Efectivamente. Cuando entré en el escenario sentí que iba cuesta abajo, pero cuando intente salir del escenario por donde entré tendré que ir cuesta arriba.

Exacto. Entras en bajada y estás feliz, pero cuando tratas de salir te cuesta…

Bueno, entonces, los actores experimentarán eso al entrar o salir de escena…

En el aspecto físico, creemos que ese detalle ayudará a los actores, pero también en el aspecto simbólico.

En este momento estás siguiendo un posgrado…

Sí. Mi carrera es la de comunicador audiovisual. Siempre me ha gustado contar historias. Cuando era chibolo todos decían que yo era un “florero” [risas]. La gente de mi entorno se entretenía al escucharme mentir: decía que mi fin de semana pasado había sido el mejor, que me había ido a la playa y cosas así. Era mentira, por supuesto. Al terminar el colegio me pregunté cómo podría ganarme la vida haciendo eso que me gustaba hacer: mentir [más risas]. Pensé en escribir. Me dijeron que me iba a morir de hambre, que tuviera cuidado. Entonces me decidí por audiovisuales, pero siempre me mantuve interesado en la literatura. Estudié dramaturgia con Alonso Alegría. También llevé un curso de ensayos con Alonso Cueto, quien me ayudó a descubrir o redescubrir el valor de la ficción. Era un momento de mi vida en el que me preguntaba cuál era la utilidad de leer novelas si podía emplear ese tiempo en leer un tratado filosófico, historia política, actualidad, no sé. Gracias a él retomé el gusto por la ficción. Así me di cuenta de que tenía que hacer una maestría en literatura hispanoamericana.

¿Con qué director te gustaría trabajar en un futuro?

Creo que Jorge Villanueva, de Ópalo. Alberto Ísola, por su parte, es una persona que yo idolatro…

Él ha dirigido a exalumnos suyos. También ha sido dirigido por uno de sus exalumnos, Juan Carlos Fisher…

Los dos son directores muy comprometidos. Nunca se cansan de lo que están haciendo. Fisher está muy bien encaminado. Sabe lo que quiere…

Y también sabe lo que no quiere: actuar [los dos reímos]. Finalmente, ¿qué consejo le darías a alguien que está iniciando su carrera en la dramaturgia?

Principalmente, que se “mueva”. Stephen King decía que por mucho tiempo se sentaba a esperar la inspiración, que no escribía nada si no se sentía inspirado. Pero luego, descubrió que debía creer en el trabajo, que trabajando aparece la inspiración, no al revés. Tal vez, algunos genios funcionen así, con inspiración previa, pero yo prefiero apostar por el trabajo. Espacios y oportunidades hay. No hay que esperar a que alguien venga y te proponga escribir algo para ver si le gusta al público. Participa en concursos, muévete. Este concurso del Británico es la prueba: un texto anónimo que recibe la oportunidad de llegar a escena con actores profesionales en una producción A-1.

 

SOBRE LA OBRA…

Sinopsis:

Un día, Bergenia se entera que su hermano David ha muerto. Durante diez años, su familia solo recibió noticias de él gracias a Miguel, quien desea casarse con ella, pero la madre solo permitirá el matrimonio si todos los miembros de la familia están presentes. Decidido a desposar a Bergenia, Miguel contratará a un actor trotamundos para que interprete al hermano muerto y la boda finalmente pueda realizarse.

Producción: Británico

Elenco: Attilia Boschetti, Alberto Herrera, Patricia Barreto, Omar García y Juan Carlos Pastor

Dirección: Gustavo López Infantas

De jueves a lunes a las 8:00 pm

Precios especiales para esta temporada:

Entrada general S/. 45 - Jubilados S/. 25 -  Estudiantes S/: 20

Venta de entradas en Teleticket de Wong y en la boletería del Teatro Británico

Informes: 615-3610

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