EL SEÑOR DE LAS TABLAS


ENTREVISTA A RICARDO MORÁN

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes: cortesía del Teatro La Plaza 

Ha hecho gala de su talento como director en “Recontra Hamlet”, “Los Número Seis”, “Esta obra es un desastre” y el “El País de Carlín”. El arrollador éxito de "Yo Soy", programa del cual es productor y jurado, lo ha convertido en una de las celebridades más solicitadas por los medios y respetadas por el público. Luego de dos años lejos de las tablas, Ricardo Morán Vargas regresa al teatro al mando del elenco de “Doce Hombres en Pugna”, conmovedor drama de Reginald Rose galardonado con un premio Emmy y nominaciones al Oscar en varias de las más importantes  categorías (incluyendo Mejor Guión Adaptado). Con una pericia digna de su trayectoria, Morán nos sumerge en el intenso debate de doce jurados convocados para decidir el destino de un joven que, acusado de asesinar a su padre, se enfrenta a la posibilidad de morir en la silla eléctrica.

 

Si tuvieras que definir “Doce Hombres en Pugna” en una sola palabra, ¿cuál elegirías?

Cuestionadora…

Ahora, en la cantidad de palabras que quieras, ¿podrías describirla?

Esta obra pone sobre el tapete el hecho de que todos nosotros creemos que tomamos decisiones porque pensamos y analizamos las cosas, aunque no sea así y, en realidad estemos decidiendo de manera antojadiza, en función de prejuicios, guiados por impulsos de momento o basándonos en información contada a medias. Cuando la vida de una persona está en juego, no nos podemos, o no deberíamos, permitirnos ese lujo. Los hombres que están en el jurado creen que están decidiendo en función de determinados hechos, pero lo que están haciendo en realidad es condenar a una persona porque quieren irse temprano,  porque son racistas o clasistas, porque tienen una historia personal pasada que de alguna forma los vuelve prejuiciosos, porque prefieren culpar a alguien sin prestar mayor a tención a las evidencias. La obra pone todo eso sobre el tapete y lo cuestiona. Espero que la gente, como público, pueda cuestionar su propia realidad: actualmente, estamos en medio de un bombardeo de información que ya viene teñida de una valoración, de un veredicto…

Información que parece objetiva, pero no lo es…

Los casos de asesinato presentados por la prensa, por ejemplo. Espero que, al ver a este jurado debatir y sacar sus más oscuros prejuicios, también podamos vernos a nosotros mismos y darnos cuenta de que también podemos terminar cometiendo el mismo error.

El único personaje que desde un principio se resiste a condenarlo parece ser el único que realmente está dispuesto a razonar de manera seria antes de tomar su decisión: valora los indicios a profundidad mientras que los otros lo hacen de manera superficial. Cuando vi la adaptación de 1957, mi impresión fue que el sólo hecho de pensar resultaba subversivo y ofensivo para el resto de jurados…

Bueno, él no es el único que piensa. Más bien, es el único que quiere que todos se tomen su tiempo para pensar antes de decidir sobre la vida de una persona. En realidad, no se debería esperar a tener un caso en el que se juega la vida de una persona. En cualquier proceso judicial en el que se determine la inocencia o culpabilidad de una persona se debería tomar el tiempo necesario y examinar la evidencia. Siempre debemos partir de la presunción de que las personas son inocentes. Lo que se debe demostrar en un proceso no es la inocencia, sino la culpabilidad. En este país, por alguna razón, todos tendemos a pensar que una persona acusada de un delito debe probar su inocencia en lugar de su culpabilidad…

Luego de dirigir una obra después de haber pasado dos años sin hacerlo, ¿sientes que has aprendido o reafirmado algo en el proceso?

Después de volver a dirigir una obra luego de dos años de haber parado he recordado cuán complicado resulta dirigir una obra de teatro [risas]. Me he vuelto a ubicar en algo que es, en principio, “lo mío”. Yo soy un director de teatro que está de casualidad en la televisión. Eventualmente, volveré a hacer teatro. Es mi “esencia.

¿Qué sientes que has podido aportar, como director, en el proceso de ensayos de esta obra?

En cuanto a aportes, creo que he aportado lo que todo director suele aportar o debería aportar: asegurarse de que el drama de la obra esté contándose correctamente y que la historia que hemos decidido poner en escena está realmente ocurriendo o no.

¿Cuál, dirías tú, es el rasgo característico del estilo del autor?

Controversia, porque escribió una serie de textos para Studio One [de la cadena CBS], en los años cincuenta, y todos ellos tenían componentes relacionados con el contexto social de la época: la discriminación, los termas legales. Ha seguido trabajando durante muchos años, hasta el año de 2002, cuando ya tenía cerca de noventa años, y siempre luchó por poner ideas controversiales sobre el tapete.


Te voy a mencionar algunos nombres. Por favor, dime lo primero que pase por tu mente:

¡Parece un test psicológico! [risas]

Rómulo Assereto…  

Excelente actor. Es la segunda vez que trabajo con él. Lo conozco desde que tomaba clases de teatro y estoy muy contento de ver su evolución. Creo que estaba pintado para su personaje.

Leonardo Torres Vilar…

Este es el cuarto o quinto montaje en el que trabajo con él. Es un gran compañero de trabajo y espero volver a trabajar con él en el futuro.

Carlos Gassols…  

Es un lujo trabajar con Carlos Gassols. Él es una leyenda del teatro peruano. Tenerlo en el escenario para todos nosotros es un aprendizaje que se da todos los días.

Los [hermanos] Velásquez, como dupla…

Es muy interesante. Ellos son muy diferentes como personas y sus personajes son muy diferentes también. Se supone que uno debe ser sumamente racional y el otro sumamente pasional. Ese conflicto se ve en escena y es muy interesante.


¿En un futuro próximo piensas volver a dirigir?

Sí, pero me tomaré un tiempo, probablemente, otro par de años. Como te dije, luego de dirigir esta obra, he recordado cuán demandante es dirigir una obra de teatro…

¿Te resultó más demandante que dirigir una obra como, por ejemplo, “Esta obra es un desastre”?

Bueno, en “Esta obra es un desastre”, la exigencia era diferente. Aquí [en “Doce hombres en pugna”] la exigencia estaba por el lado del conflicto de la obra y los temas que trata. La exigencia está en la necesidad de ser sinceros con lo que Reginald Rose planteaba y con lo que se debe reflejar de la sociedad. En “Esta obra es un desastre”, básicamente, había que asegurarse de que todos los actores estuvieran en su lugar en el momento preciso….

Sobre todo, “coordinar las descoordinaciones” de una obra en la que,  intencionalmente, se debe hacer notar el error…

Efectivamente.

Entonces, por lo pronto, continuarás con tus proyectos de televisión…

Seguimos con “Yo Soy”. Estamos muy contentos, cada vez más contentos por el equipo con el que venimos trabajando. Para el siguiente semestre estaremos estrenando “La Voz”, un proyecto del que no podemos hablar nada, porque todavía está en pañales.

¿Y te veremos frente a cámaras, como en “Yo Soy”, o te centrarás únicamente en la producción?

No. La dinámica es diferente. No hay jueces. Se trata de cuatro cantantes que compiten entre ellos con entrenadores y equipos.

Finalmente, si tuvieras que darle un consejo a alguien que recién inicia su carrera en las artes escénicas, ¿cuál sería?

Son 25 horas al día, ocho días a la semana, trabajar sin parar y sin descanso. Yo descansaré cuando sea viejo [risas]. Si te das cuenta de que tienes tiempo libre, entonces algo estás haciendo mal.

 

ARGUMENTO
Nueva York, 1957.Un jurado de doce hombres debe decidir por unanimidad si un muchacho es culpable o no de asesinar a su padre. Si es hallado culpable, será sentenciado a morir en la silla eléctrica. A once de ellos les parece evidentesu culpabilidad. Pero un hombre profundizará aún más en la evidencia para confrontarlos prejuicios de sus compañeros.


FICHA TÉCNICA
Producción
: Teatro La Plaza
Autor: Reginald Rose
Dirección: Ricardo Morán
Elenco: Leonardo Torres Vilar, Mario Velásquez, Carlos Gassols, Carlos Tuccio, Carlos Victoria, Ricardo Velásquez, Lucho Cáceres, Alejandro Escudero, Rómulo Assereto, Emilram Cossío, Sebastián Monteghirfo y Gerardo García Frkovich.
Lugar: Teatro La Plaza - Larcomar.
Temporada: Desde el 13 de julio
Funciones: De jueves a martes 8 p.m. y domingos 7 p.m.
Edad: Mayores de 14 años.
Duración: Una hora y cuarenta y cinco minutos, sin intermedio

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