INCONFORME PERMANENTE


ENTREVISTA A CARLOS GASSOLS

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes: cortesía del Teatro La Plaza

La historia del teatro peruano, simplemente, no sería la misma sin él. Desde su más tierna infancia, ha dedicado su vida a las artes escénicas y su pasión, manifestada en una impecable trayectoria en cine, teatro y televisión, lo ha convertido una leyenda viva para sus colegas. En esta oportunidad, integra el elenco de “Doce Hombres en Pugna”, conmovedor drama de Reginald Rose galardonado con un premio Emmy y diversas nominaciones al Oscar. Bajo la dirección de Ricardo Morán, Gassols interpreta a uno de los jurados convocados para decidir el destino de un joven que, acusado de asesinar a su padre, se enfrenta a la posibilidad de la pena capital.

 

Si tuviera que definir a su personaje en una sola palabra, ¿cuál elegiría?

Justo…

Ahora, en la cantidad de palabras que desee, ¿podría describirlo?

Él es el jurado número nueve. Él es quien, desde un primer momento, considera interesante la propuesta del único jurado que cree en la posibilidad de la inocencia del acusado, el personaje de Leonardo Torres Villar. No es simplemente una defensa del muchacho acusado de asesinato, sino una defensa de la vida. Sabe que un bien tan preciado no puede ser tratado tan a la ligera ni de manera tan superficial. El personaje de Leonardo Torres propone discutir, por lo menos, durante una hora el asunto antes de decidir.

Por lo que recuerdo de la versión cinematográfica de 1957, de los once jurados que  consideraban culpable al acusado, su personaje es el primer jurado que cambia de parecer, luego de escuchar los argumentos del personaje de Leonardo Torres Vilar [el único jurado que duda de la culpabilidad del acusado]…

Exacto…

La versión para cine me gustó mucho. Hay directores teatrales que consideran necesario ver las adaptaciones previas disponibles de una obra antes de montarla para tener un referente y también quienes piensan que no. En su opinión, ¿cuál sería el mejor criterio?...

Yo pienso que esta obra en particular toca un tema que está muy vigente en la sociedad actual. En estos casos, yo creo que siempre es útil revisar lo que se ha hecho previamente. Creo que debe verse cuantas veces sea puesta en escena en el teatro o en el cine.

¿Cuál es, para usted, la mayor virtud que tiene este guión?

Existen muchas versiones teatrales y cinematográficas de esta obra. Creo que la principal virtud es que hace reflexionar sobre un tema tan importante que en este momento estamos viendo…

Es un tema, lamentablemente, muy actual: la frivolización de la justicia.

Exacto.

¿Cuál, diría usted, es el rasgo característico del estilo de trabajo de Ricardo Morán, el  director?

Me parece que es muy analítico y eso es lo que me agrada. Es muy comprensivo y demuestra ser fundamentalmente un hombre de teatro que entiende la problemática del actor. Él entiende y analiza muchísimo. Permite los aportes del elenco a su cargo para que lo que propone el autor sea mejor comprendido por el público.


Le voy a mencionar algunos nombres. Por favor, dígame lo primero que pase por su mente:

Rómulo Assereto… 

Excelente actor

Sebastián Montegrifo…

Un actor con magnífico potencial, con mucho futuro…

Los [hermanos] Velásquez, como dupla…

Los dos son muy estudiosos…

Ricardo Morán…

Analítico y conocedor del teatro…

Él me dijo que es un lujo trabajar con usted…

Se lo agradezco….

Carlos Gassols…

Soy un inconforme permanente…  


La última vez que conversamos, durante la conferencia de prensa de Tres Hermanas, le pregunté qué aconsejarías a un actor joven que recién inicia su carrera. Tu consejo fue que no se dejara vencer por su propia vanidad…

Sí…

Cuando usted era joven, ¿alguna vez se dejó seducir por la vanidad?

Bueno, me siento privilegiado por un hecho no feliz: cuando yo era joven no existían tantos medios como ahora. No había tantas oportunidades ni medios para envanecerse.

Ahora, con la televisión e internet, se presta más atención al teatro. Es mucho más fácil crear “ídolos de barro” con la sobreexposición mediática y la cultura de la imagen…

Sí. Por otro lado, creo que no me envanecí por una cuestión de formación personal. Yo formé parte de la compañía teatral infantil de mi padre desde muy niño, a los cuatro años y medio. Siendo yo el menor, mis padres me decían que no me sintiera superior a los otros niños del elenco sólo porque la compañía llevara nuestro nombre. Mi madre, durante todo el tiempo que trabajamos en Perú, Argentina, Chile y Bolivia, ella me curaba en salud constantemente. Por eso, yo fui siempre muy humilde.

Digamos que la humildad es parte de su carácter…

Sí, así es. No creo que haya una fórmula para la humildad. El envanecimiento es algo desagradable y peligroso.


Usted tiene experiencia como comunicador en Radio Nacional. Las artes escénicas y las comunicaciones son dos campos con puntos de intersección: cada uno supone el desarrollo de habilidades que pueden resultar útiles para el otro…

Como actor, todo lo que es cultura sirve. A mí me sirve mucho las entrevistas que hago. Aprendo mucho de mis invitados sobre temas que no conozco en profundidad. Entonces, el trabajo me obliga a leer y a informarme sobre mis entrevistados previamente. Soy un voraz consultor de diccionarios [risas]. Siempre es bueno aumentar el bagaje cultural.

Si tuviera la oportunidad de pedir algo al Ministerio de Cultura para el Teatro, ¿qué pediría?

Pienso que la construcción de más lugares para el teatro o repotenciar otros que están abandonados. Creo que se podría convocar a la empresa privada y a las autoridades ediles para la construcción de locales abiertos y grandes. Uno de los déficits que tenemos es que muchos supuestos teatros que tenemos no son teatros, sino auditorios. Es un problema de infraestructura.

Muchos dicen que existe un “boom del teatro peruano”; otros, que no es la primera vez y que podría ser algo pasajero e intrascendente. Ciertamente, hay una mayor oferta teatral y mayor afluencia de público. En su opinión, ¿podría ser este fenómeno un punto de inflexión beneficioso en la historia del teatro peruano?

Depende del apoyo de los medios de comunicación. Como todo lo demás, los medios tienen un lado negativo: no apoyan iniciativas que merecen apoyo.

¿Se refiere a la mentalidad de “farándula” de ciertos medios que únicamente prestan atención a  las producciones más comerciales?

Sí, exactamente. Yo hice en el teatro Nadal un monólogo titulado “Conferencia Magistral”. Como el público no iba, terminaron la temporada una semana antes de lo previsto. Además, a pesar de que mandábamos notas de prensa a los diarios más importantes para que nos pusieran en cartelera, no nos pusieron nunca. Tuve que llamar yo mismo por teléfono. Nos prometieron que nos iban a difundir por lo menos el título de la obra, el nombre del actor y la hora, pero creo que nunca lo hicieron.

¿Cuál de las obras en cartelera le parece especialmente recomendable?

La obra de Mariana de Althaus, “Sistema Solar”. No sé si todavía seguirá en cartelera…

¿Tuvo oportunidad de ver la obra del Teatro Británico, “¿Eres tú, Pequeño?”?

Sí la vi. Herta Cárdenas, mi esposa, la vio primero. Como yo estaba trabajando en el Teatro Nadal, no tuve tiempo para ir. Recuerdo que me puse de acuerdo con ella, o ella de acuerdo conmigo, para volver juntos a casa. Yo, luego de salir del Teatro Nadal, pasé por el Británico para recogerla. Se trataba del estreno de “¿Eres tú, Pequeño?”. La encontré muy entusiasmada. Aunque no la había visto todavía, felicité al director y fui a verla después. En el elenco está un chico que fue alumno mío, [Juan Carlos] Pastor. Luego entrevisté al dramaturgo, Daniel Amaru Silva, en Radio Nacional…

Yo también lo entrevisté. Es un tipo muy interesante…

Sí, muy interesante. La obra es realmente buena.

¿Cuál es su próximo proyecto?

Bueno, estoy a la espera de “Viejos Amigos”, una película que acabo de hacer junto con Ricardo Blume y Enrique Victoria. La dirige Fernando Villarán. Estoy terminando de escribir una obra y de corregir otras dos. Ya veré si logramos ponerlas en escena.


ARGUMENTO
Nueva York, 1957.Un jurado de doce hombres debe decidir por unanimidad si un muchacho es culpable o no de asesinar a su padre. Si es hallado culpable, será sentenciado a morir en la silla eléctrica. A once de ellos les parece evidente su culpabilidad. Pero un hombre profundizará aún más en la evidencia paraconfrontar los prejuicios de sus compañeros.

FICHA TÉCNICA
Producción
: Teatro La Plaza
Autor: Reginald Rose
Dirección: Ricardo Morán
Elenco: Leonardo Torres Vilar, Mario Velásquez, Carlos Gassols, Carlos Tuccio, Carlos Victoria, Ricardo Velásquez, Lucho Cáceres, Alejandro Escudero, Rómulo Assereto, Emilram Cossío, Sebastián Monteghirfo y Gerardo García Frkovich.
Lugar: Teatro La Plaza - Larcomar.
Temporada: Desde el 13 de julio
Funciones: De jueves a martes 8 p.m. y domingos 7 p.m.
Edad: Mayores de 14 años.
Duración: Una hora y cuarenta y cinco minutos, sin intermedio

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