Solo para nudistas #7

No es otra diatriba sobre fútbol

 

por Giancarlo Poma*

Será que soy relativamente nuevo en las redes sociales y por eso el sadismo de algunos todavía me impacta. Como nunca me han gustado las corridas de toros ni la prensa amarillista, tampoco estoy acostumbrado a consumir tanta sangre. Pido disculpas por la ingenuidad. 

Y no confundan, muchas de las burlas hacia nuestra selección de fútbol me parecen bastante divertidas y hasta reconfortantes, pues el humor siempre representa un alivio y una demostración de salud. Sin embargo, aún no termino de entender a quienes disfrutan hasta el orgasmo no solo enrostrar la derrota a los hinchas, sino erigirse como una especie de autoridades proféticas del cachaciento “te lo dije”.

Porque ese “te lo dije”, en la mayoría de los casos, no está acompañado de un sarcasmo inteligente que invite a reflexionar. Por el contrario, tiene un fundamento sádico: es un cáncer de odio que se expande y agrava hasta alcanzar proporciones alarmantes (insisto, para mí; insisto, aún).

Así, muy pronto el “te lo dije” se convierte en un “te lo dije, huevón” y en un “te lo dije, puto malparido”, para finalmente llegar al “te lo dije, mierda, retrasado, pobre diablo, inferior”. Hacer sentir menos al otro es una práctica en la que los peruanos somos muy eficaces. Tenemos harta experiencia, además. Que sea en el fútbol resulta meramente circunstancial.

Me importa un rábano que hayamos perdido contra Uruguay. Hay cosas más importantes que el fútbol. Pero entre los sádicos y los ilusos, esos ‘idiotas’ que sufrieron con cada gol de Suárez, prefiero ser parte de los últimos. Por eso es que ayer, después del partido, elegí quedarme callado. Es algo que todos los ilusos deberíamos hacer. Después de la derrota, los sádicos salen a dedicarse a la coprofagia. Y a mí, desde chiquito, me enseñaron que es de pésima educación interrumpir a la gente mientras come.

 

* Escritor, periodista cultural y docente universitario. Publica regularmente cuentos y artículos de opinión en revistas impresas y virtuales. Su primera novela, “Sonata para kamikazes”, obtuvo el XIII Premio BCR de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro y fue elegida como uno de los mejores libros del 2010.

 

Inicio | Contacto

.