IDENTIDADES EN CONFLICTO

Entrevista a Vanessa Saba

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar

 

Es, sin duda, una de las actrices más talentosas y reconocidas de su generación. En cada una de sus interpretaciones, hace gala de una pericia tan deslumbrante como su belleza y tan contundente como su trayectoria en cine, teatro y televisión. En esta oportunidad, bajo la dirección de Norma Martínez e integrada al elenco de “Vergüenza”, Vanessa Saba sube al escenario del Teatro La Plaza para encarnar a Emily, artista plástica casada con un exitoso abogado de origen pakistaní sumido en una crisis de identidad desatada por su rechazo al mundo musulmán.

Si tuvieras que definir a tu personaje en una sola palabra, ¿cuál sería?

Convicción…

Ahora, en la cantidad de palabras que quieras, descríbemela…

Es una norteamericana casada con un abogado musulmán que ha renunciado a su fe. Es una admiradora del Islam y de su espiritualidad dictada por reglas que fomentan el desprendimiento. Rechaza la naturaleza de la cultura occidental, pero creo que también está dividida entre lo que realmente es y lo que quiere ser por la admiración que le genera la cultura islámica. Le reclama a su esposo para que abrace su verdadera  cultura.

De todas las características de esta puesta, ¿cuál fue, para ti, la más determinante al momento de decidir participar en el ella?

Por un lado, cuando leí en texto, me pareció muy interesante.

El autor parece tener mucho para decir en términos políticos y filosóficos. Por lo que pudimos ver, pone en boca de sus personajes ideas que no solemos escuchar en una típica cena de amigos…

Sí, y eso que no has visto lo que pasa antes del momento de la cena…

Lo que vimos es una escena intermedia, ¿no?

Es la penúltima, una de las más largas. La obra es relativamente corta. Hay una gran cantidad de temas sobre los cuales se puede hablar después de verla. Todo sucede después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. El esposo es un abogado exitoso que, para llegar a donde está,  tuvo que esconder su crianza y su pasado. Se podría hablar mucho sobre lo que el autor opina sobre los musulmanes en Estados Unidos. Después de lo de los atentados, fueron perseguidos, señalados e “interrogados”, por decir lo menos. El personaje del amigo judío, por ejemplo, le hace preguntas incómodas en un momento y no responde bien, no sabe manejar la situación. Cuando leí el texto, me pregunté si lo que el autor quería decir era que todos los musulmanes estaban “destinados” a ser violentos en algún momento de sus vidas o no. Son temas polémicos…

Es el tipo de preguntas que me hice al leer el Corán de manera literal. Buena parte del texto es básicamente una lista de reglas muy estrictas de lo que se debe o no se debe hacer…

Efectivamente, es una lista de reglas, reglas y reglas a seguir. Yo lo he leído, pero no lo he terminado…

Yo tampoco lo he terminado. No es un texto fácil…

Rechazan a los judíos y a los cristianos…

Básicamente, a cualquiera que no sea musulmán…

Pero creo que mi personaje tiene razón al decir que es una cuestión de interpretaciones. Por ejemplo, cuando el Corán habla de castigos, no especifica cómo se debe castigar. No se hace mención explícita de muerte o lapidaciones. Claro, dice cosas como que los pecadores se quemarán en el infierno, pero es algo que podríamos entender en un sentido simbólico. En el caso específico del esposo, vamos a descubrir de dónde le viene su resentimiento. Tiene buenas razones para ser como es. Su familia es de Pakistán. Como ella es norteamericana y se dedica a las artes plásticas, no tiene qué perder y puede darse el lujo de ser más tolerante. La espiritualidad musulmana le brinda paz y le sirve para pintar…

 

Los diseños geométricos abstractos que usa tu personaje en sus pinturas [señalo el cuadro colgado en medio de la sala] es algo común en las Mezquitas, ¿no?

Sí. Bueno, se supone que ella fue primero paisajista. Como no le fue bien, comenzó a pintar con un nuevo estilo…

¿Cuál, dirías tú, es el rasgo característico del estilo de trabajo de Norma Martínez?

Bueno, como ella es actriz, entiende bien el proceso de la actuación. Fue muy considerada con nosotros. Además, ella es muy clara y sabe lo que quiere hacer o experimentar.

El tema de la experimentación en los artistas es algo que siempre me genera curiosidad. Suelo  preguntar a mis entrevistados qué nueva rama de las artes escénicas les gustaría explorar y cada vez me es más difícil preguntártelo a ti, ya que estás cubriendo casi todas. Aparte del canto y el teatro, comenzaste a trabajar como guionista, ¿verdad?

Sí, estoy bien contenta con eso. Es muy emocionante trabajar en un proyecto desde creo.

Y trabajas con Frank [Pérez Garland]…

Sí…

Por lo que he escuchado, ustedes tienen mucha química y se complementan bastante bien…

Sí, aunque también discutimos [risas]…

Pero eso también es bueno, ¿no?

Discutimos apasionadamente [más risas], pero hacemos una buena dupla.

Tienes un proyecto en curso con tu hermana, ¿verdad?

Trabajamos juntas es “Ella y Él”. Todavía no se estrena. Es una película sobre una mujer y un hombre que, en medio de su relación, ven aflorar problemas personales que van a afectarlos. En realidad, es una película sobre las familias, sus problemas irresueltos y la manera en la que se van pasando de generación en generación. Recién en el transcurso del proceso, nos fuimos dando cuenta de que era una historia sobre familias más que sobre una pareja específica. Es bien interesante cómo los traumas y las cosas positivas se van repitiendo. En medio de todo, vemos cómo él y ella intentan aprender a ser felices. Mi hermana hace también de la hermana de mi personaje. En el elenco están Lucho Cáceres, Gianella Neira, Claudia Berninzon y Rodrigo Palacios.  

¿Qué pasa por tu mente cuando los menciono el nombre de Miguel Iza?…

Él me parece muy talentoso y siempre lo he encontrado muy atractivo [risas].

Norma Martínez…

Intensidad…

Leonardo Torres Villar…

Particularidad [risas]. Es una persona adorable…

Ebelin Ortiz…

Una luz…

Ayad Akhtar [autor de la obra]…

Polémico y complejo…

¿Qué consejo le darías a un actor o actriz que recién inicia su carrera?

Se aprende en la práctica. Debemos tener siempre en cuenta que uno nunca deja de aprender. Nunca hay que dejar de hacer cosas…

¿Te gustaría dirigir?

No sé. Me parece bien complicado direccionar la historia para que se comprenda y conmueva. Muchas veces, veo películas con Frank [Pérez Garland] y él me explica qué es lo que el director intenta decir  y por qué. A mí me cuesta hacer ese tipo de “diagnósticos”…

En una entrevista anterior, mencionas que él sabe guiar a sus actores sin llegar a convertirse en un tirano, lo cual parece un punto de equilibrio poco común…

Él logra un equilibrio extraordinario. Te guía sin que lo notes. Es un líder, pero no lo sientes así. Es algo que no sé si se aprende. Sabe tratar a cada actor y que cada persona es diferente. Crea una atmósfera en la que nos vuelve más productivos. A veces, te manda hacer cosas que no entiendes o crees que no tienen sentido; sin embargo, cuando sales la escena y lo haces, descubres la razón y el resultado es bueno. Tiene mucha intuición.

Ser actor parece un acto de fe…

A veces, un director es como un papá [sonríe]. Te puede decir cosas que parecen un poco zafadas, pero él es quien ve como espectador lo que se produce en escena. Hay que confiar.

Muchas gracias...

Gracias a ti...

Sobre la obra…

Con un texto que aborda temas como la identidad y el reconocimiento de los orígenes, “Vergüenza”, de Ayad Akhtar, es una exploración de los límites del carácter humano. La obra, ganadora del premio Pulitzer 2013, es un polémico retrato del individuo confrontado con sus propios demonios en el momento menos pensado. Bajo la dirección de  Norma Martínez, la obra pone en escena a un elenco de lujo integrado por Vanessa Saba, Ebelin Ortiz, Miguel Iza, Leonardo Torres Villar y Renato Rueda.

La cita es en el Teatro La Plaza (Larcomar), de jueves a martes a las 8pm.

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