VIVIR EL PERSONAJE

Entrevista a Martín Abrisqueta

 

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar

 

Quienes ya tuvimos la oportunidad de ver “Al otro lado de la cerca” podemos decir, con total seguridad, que su trabajo sobre el escenario es simplemente magistral. Martín Abrisqueta interpreta con indiscutible solvencia a un padre de familia que, en medio de sus afanes por proteger a su familia de los peligros de un mundo que cada día es menos capaz de comprender, parece destinado a autodestruirse. 

 

Si tuvieras que elegir a tu personaje con una palabra, qué palabra elegirías

Humano…

 

Ahora, en la cantidad de palabras que gustes, preséntalo…

Tiene cincuenta 53 años y trabaja como basurero. Es aficionado al béisbol y fue un buen jugador, pero por ser negro no lo pudieron contratar en las ligas blancas de béisbol. Tiene una familia que también ha sido discriminada y él la quiere proteger. Sin embargo, como humano que es, cae en la tentación de ser  infiel a su esposa.

 

El hijo tiene la oportunidad de ser lo que el padre no pudo…

Claro. Y todo se produce en Estados Unidos en 1957...

 

Que fue un punto de inflexión de la historia norteamericana

Exactamente, un punto de quiebre. Pero él, como ha sufrido tanto por el racismo, no quiere que su hijo sufra lo que él ha sufrido. Es una cuestión totalmente lógica… 

 

El conflicto de las razas se da no únicamente dentro de la misma raza,  sino dentro de la propia familia...

Eso no ocurre únicamente en la raza negra. Si te dicen tus padres cómo los criaron hay un rigor, existe un respeto, tratando de usted al padre. La obra es  atemporal. El autor termina la obra en 1986 y la estrena en 1987 en Estados Unidos. Está contando una historia pasada pero es atractiva. La infidelidad, el rigor en la formación, el racismo. El conglomerado de cosas que va uniendo el autor hace rica la obra.

 

Se puede ver desde la relación entre clases, razas, géneros y generaciones…

Sí, por supuesto…

 

¿Cuál fue la principal razón por la que decidiste unirte al elenco de la obra?

El personaje es muy atractivo. En realidad, es tan variopinto que tiene cosas de amor y algunas de dureza. Cuando tú tratas de evitar que otro sufra, es amor.  

 

Si tuvieras que quedarte con un rasgo del estilo de trabajo del director, ¿cuál sería?

Yo he trabajado con varios directores y con Jorge Villanueva pasa algo especial: el hecho de darte una libertad creativa para que tú estudies al personaje y pongas dentro de ti al personaje. Comenzó a sacar una cosa tras otra. Él solamente dirigía el camino: por aquí vas, por aquí no vas. A ti, como actor, te da esa seguridad y eso me gustó.

 

 

Si tuvieras la oportunidad de dirigir y producir, ¿qué tipo de historia elegirías?

Me gustaría tocar temas que son un tabú y que se han explorado muy poco desde un punto de vista más analítico. La situación, por ejemplo, de “Las Jaulas de las locas” es un tema dirigido a un sector discriminado. Hay una obra, “La banda de los chicos de 1968”, que hicieron en el cine. El estilo fue muy “de fiesta”. Me pregunté qué pasaría si se tomara a esos mismos actores para  hacer una obra similar. Habría que ver una obra en un momento y después con un nuevo contexto y los mismos actores.

 

Finalmente, si tuvieras que dar un consejo a un actor que recién empieza su carrera de actuación, ¿cuál sería?

Que no actúe en el sentido de que lo verdaderos actores no deben actuar. Los verdaderos actores viven el personaje.

 

¿Más instinto y no tanta técnica?

Lo que pasa es que, muchas veces, nos llenamos de técnica y después, cuando queremos salir de esa situación, es muy difícil. Tienes que ir al cine, por ejemplo. El mecanismo del cine es único. Si tú te lo crees, la gente se lo va creer. Yo creo que sí se puede.

 

 La cita es en teatro del MALI (Auditorio AFP Integra) los días viernes, sábados y lunes a las 8pm (domingos a las 7pm). Entradas a la venta en Teleticket de Wong y Metro.

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