EL JEFE DE LA BANDA

Entrevista a Carlos Carlín

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar


La última vez que su nombre apareció en Revista Nudo, hace casi cinco años, paseaba su talento sobre las tablas del Teatro Británico. Desde entonces, su constante presencia en montajes de alto perfil se ha alternado con su igualmente exitoso trabajo en radio y televisión. En esta oportunidad, Carlos Carlín sube al escenario del Pirandello para encarnar al avezado líder de una banda de ladrones que, bajo la fachada de un grupo musical, pretende planificar el robo de un banco sin sospechar que su mayor obstáculo será su casera, una aparentemente inofensiva ancianita.

Si tuvieras que definir a tu personaje en una sola palabra, ¿qué palabra elegirías?

Falso

Ahora sí, en la cantidad que quieras, ¿podrías presentármelo?

Marcus es un tipo controlado, el líder de una banda con el ego gigantesco y desproporcionado cuya avaricia lo puede llevar a la locura…


De todos los motivos por los cuales imagino que decidiste embarcarte en este proyecto, ¿cuál fue el que más pesó?

Cuando Juan Carlos [Fisher] me pasa la voz para un montaje, normalmente, yo acepto. Yo sé que, si me llama, es porque piensa que el personaje es ideal para mí y sé que la voy a pasar bien. Parte de este negocio consiste en pasarla bien.

¿Cuál, dirías tú, es el rasgo característico del estilo de trabajo de Fisher?

Me divierte mucho el sentido del humor de Fisher. Empatamos y coincidimos en  eso. Además, él es muy apasionado y ordenado en lo que hace. Yo me divierto mucho. Busco divertirme mucho en la vida, hermano [risas].

Imagino que de cada proyecto en el que participas te llevas alguna lección nueva. En el caso de “Los mataviejas”, ¿cuál sería?


Todavía no te puedo decírtelo porque no he acabado, pero vamos a ver…

¿Y qué esperas aprender o crees que podrías aprender?

Siempre un personaje nuevo te deja lecciones. A mí me gusta la experiencia de convivir con un grupo de gente con la que tienes un proyecto en común.


Te voy a mencionar algunos nombres. Por favor, dime qué es lo primero que pasa por tu mente al escucharlos…

Pablo Saldarriaga…

¿El enano? Somos muy amigos. Hemos trabajado mucho juntos en el teatro y vamos a seguir trabajando del próximo año.

Ana Cecilia Nateri… 

Extraordinaria, siempre quise trabajar con ella…

Juan Carlos Fisher…

Extraordinario…


Me gustaría escuchar una breve descripción de la obra en tus palabras…

¿Toda una banda de delincuentes podrá contra una viejecita? [risas]

¿Cuál es tu próximo proyecto?

Sigo en [radio] capital. Tengo una propuesta para cine, pero me botan del proyecto si lo comento…


La última vez que conversamos, hace más de cuatro años, recuerdo haberte preguntado por tu opinión sobre el supuesto boom del teatro peruano. Me comentaste que se requería mayor cobertura, especialmente, para proyectos pequeños…

Sí…

Y eso fue en enero o febrero de 2010, hace más de cuatro años, durante la segunda temporada de “Volpone” ¿Sientes que, durante el tiempo transcurrido, la situación ha mejorado en algo?

No. Bueno, siempre hay que agradecer el apoyo de todos ustedes, pero creo que no depende únicamente de la prensa.

Me comentaste que el teatro necesitaba mayor apoyo de la empresa privada…

La empresa privada, sí.

¿Y el gobierno?

El gobierno no. El gobierno debe ocuparse de que todos puedan comer y de que no te maten en la calle los sicarios. Los dueños de diarios deberían dedicar un espacio a la cultura. Para que hables de mi última obra, no debería ser necesario que yo te hable de Millett Figueroa. Yo también puedo contarte cosas interesantes del teatro.

Eso me consta. Finalmente, me gustaría saber qué consejo le darías a un joven actor que recién inicia su carrera… aparte de aconsejarte que se cambie de carrera…

¡No, yo nunca he dicho eso!

Dijiste enfáticamente que estudiaran otra cosa, lo cual se presta a más de una interpretación. Luego, precisaste que te referías a que tuvieran una segunda carrera como algo complementario…

Ah, sí te acuerdas…

Un entrevistado del que vale la pena acordarse…

Gracias [los dos reímos] Sí, claro. Es importante que estudien algo adicional. Le sugeriría también que lo haga con pasión y que esté informado. Hacer teatro no es para andar firmando autógrafos por la calle. Hay que hacerlo con responsabilidad, tal como lo haría un médico o un periodista.

Hablando de segundas carreras, ¿hay algo que hayas aprendido de experiencias, estudios o trabajos ajenos al teatro que consideres que te ha servido en tu carrera como actor?

Querer al prójimo. Paz en el mundo [los dos reímos]


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