UNA DAMA QUE VESTÍA DE NEGRO

 

Entrevista a Patricia Barreto

 

 

Eduardo Marchena Siverio

 

 

Imágenes de Eduardo Marchena Siverio

 

 

Cuando la voz de Edith Piaf se silenció para siempre, la conmoción que sacudió a Francia dejó en claro que el legado de la artista sería eterno. A pesar de su prematura muerte, con menos de cincuenta años de edad, la intensidad con la que vivió su tormentosa existencia inspiró una de las obras musicalizadas más recordadas de Broadway. En esta oportunidad, sobre las tablas del Teatro de la Alianza Francesa, Patricia Barreto se une a la selecta lista de actrices que han desnudado en escena todo el esplendor y la decadencia de aquel gorrión parisino cuyo cantar arrancaba lágrimas en los corazones más recios.

Felicitaciones por tu interpretación, Patricia…

 

 

¡Gracias!

Si tuvieras que definir a Piaf en una sola palabra, ¿cuál elegirías?

 

 

 

 

Fuerza…

Ahora, en la cantidad de palabras que quieras, preséntamela…

 

 

 

 

Piaf es una mujer única, maravillosa, un ícono de la música popular, una mujer valiente que trascendió a una época. Ella es la voz de una época y de una nación, una mujer de avanzada…

De todas las puestas en las que te he visto actuar, me parece que este es el papel más demandante de todos…

 

 

 

 

Sí, fueron quince canciones…

Y todo acoplado con música en vivo de piano, acordeón y contrabajo…

 

 

 

 

Sí, tengo quince canciones…

Y, además de eso, cargas con el papel protagónico durante las dos horas que dura la puesta...

 

 

 

 

Sí…

Y tienes algo que experiencia en musicales, ¿no?

 

 

 

 

Sí, estuve en Harirspray…

Pero, en este caso, es una obra musicalizada, más que “un musical”. Háblame del proceso…

 

 

 

 

Siento que me he reconciliado con mi propia voz…

¿Reconciliado?

 

 

 

 

Sí, los seres humanos no “escuchamos” nuestra propia  voz…

¿Dirías que aprender eso fue un reto?

 

 

 

 

Sí, tomarme el reto de cantar era algo que yo quería. Tenía miedo de escuchar mi propia voz. Mi maestro de canto me dijo que mi voz no era fea, que era melodiosa. Aprendí a apreciar mi propia voz…

¿Cuál, dirías tú, es el rasgo característico en el estilo de trabajo del director?

 

 

 

 

Él hace un trabajo arduo, estructurado, preciso. Es una historia compleja con comedia y mucho drama.

Piaf es como una artista universal en la medida en que todo artista tiene un poco de Piaf…

 

 

 

 

Ella no se cerraba a nada. Era una persona honesta que cantaba canciones cuyas letras trataban de la vida cotidiana. Entregaba todo, tanto en su vida amorosa como en sus adicciones…

Dicen que los retos que valen la pena suelen dar un poco de miedo. En el caso de este proyecto, ¿hubo algo que te resultara especialmente desafiante o difícil?

 

 

 

 

El hecho mismo de cantar. Cuando recién aprendes, es fácil angustiarse. Acabas de ver nuestra primera función con público. Yo estaba nerviosa…

Pero, vamos, te hemos aplaudido todos de pie y muy merecidamente…

 

 

 

 

Sí, muchas gracias. He tratado de disfrutar sin desconectarme. Uno siempre aprende cosas nuevas…

Te voy a mencionar algunos nombres. Por favor, dime qué es lo primero que pasa por tu mente…

 

 

 

 

Nidia Bermejo…

 

 

 

 

Mi hermana…

Además de tu “cautiva” [reímos]. KaterinaD’onofrio…

 

 

 

 

Hermosa…

Carlos Victoria…

 

 

 

 

Maestro…

Omar García…

 

 

 

 

Mi compañero…

Entre otros recursos actorales, tienes experiencia como acróbata…

 

 

 

 

Sí es una herramienta útil…

Y Piaf es un papel muy “físico”, ¿no?

 

 

 

 

Sí, demandante. Tiene escenas intensas y es un personaje complejo con procesos de crecimiento  que toca fondo y, literalmente, toca el suelo…

Háblame de la relación con los músicos…

 

 

 

 

Me apoyaron mucho. Fueron muy solidarios…

¿Cuánto tiempo han ensayado?

 

 

 

 

Como dos meses aunque, muchas veces, ensayábamos individualmente y luego ensamblábamos…

Creo que no es la primera vez que actúas con este elenco, ¿no?

 

 

 

 

No, ya he actuado antes con todos. Actué antes con mi “cautiva” [risas] y con mi maestro Victoria…

En el teatro, como es tan físico y próximo, se genera un vínculo muy especial…

 

 

 

 

Sí, son mis hermanos. Ellos me contienen y me canalizan…

¿Luego de esta temporada, te volveremos a ver sobre las tablas?

 

 

 

 

Sí, tengo un par de proyectos para la segunda mitad del año.

Algo me dice que con Piaf te vas a dejar la valla bien alta a ti misma…

 

 

 

 

¡Qué miedo!, [risas]. Espero que todo salga bien…

Sinceramente, creo que mañana el público los aplaudirá de pie igual que hoy.

 

 

 

 

¡Gracias!

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