¿DIVINIDAD HUMANA?

Charlando con Carlos Carlín

 

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Ricardo Campana Wissar

 

Nuevamente en una producción de alto perfil, vuelve a subir a las tablas del Teatro Pirandello con una audaz propuesta que fusiona el humor con la ironía: Un acto de Dios. Bajo la dirección de un prometedor Bruno Ascenzo, Carlos Carlín se pone bajo la piel del mismísimo creador para examinar, desde una risueña perspectiva, los miedos, prejuicios y esperanzas propios de la condición humana (y su, por momentos, conflictiva relación con la religiosidad).


Si tuvieras que definir a tu personaje en una sola palabra, ¿cuál elegirías?

Humano…

Ahora, en la cantidad de palabras que gustes, descríbemelo…

Es un Dios. Imagínate ser Dios, tener la capacidad y posibilidad de hacer todo por todos todo el tiempo, eternamente. Entonces, está angustiado, cansado

Incluso, por momentos, parece que está harto…

Sí, está molesto, aburrido. Por eso, nos trae los nuevos diez mandamientos. Reconoce lo que ha hecho o no ha hecho. Todo se hace en un recorrido por la Biblia…

Y con la biblia de Gutenberg [señalo una vistosa réplica que reposa en el podio del escenario]

Sí, con la edición original [reímos]

Me da la impresión de que, aparte del mensaje, el objetivo es que la gente se cuestione algunas certezas sobre Dios y la religión en general…

Sí hay un afán de cuestionamiento, pero también hay un mensaje al final de la obra, con el décimo mandamiento. Propone que los seres humanos se observen a sí mismos…

Todo al final es relativo, una creencia…

Sí, todo, la ciencia, todo…

¿Qué fue lo que más te llamó la atención de este proyecto?

Es una adaptación bastante sencilla y muy inteligente…


¿Cuál es el rasgo característico de Bruno Ascenzo como director?

La serenidad y la claridad. Hay que tener mucha serenidad para coordinar el trabajo con varias personas. Somos tres actores, pero hay un equipo gigante. La claridad es importante para saber qué es lo que quieres. Él es muy talentoso y yo le agradezco mucho que me haya convocado para este proyecto.

No es la primera vez que trabajas con él, ¿no?

No, ya trabajé con él en A los 40 y también hemos actuado juntos.

En una entrevista anterior, mencionas que, siendo católico has pasado de una espiritualidad ceñida al catolicismo a otra más libre y menos comprometida con una religión en particular…

Sí, así es…

¿Cómo se dio este cambio?

En el momento en el que comencé a pensar…

¿Pensar más analíticamente o desapasionadamente?

Me refiero a ciertas cosas específicas de la religión que no resisten el mayor análisis. Mi familia es muy creyente. Mi mamá, mis hermanos y mis tías son muy creyentes. Yo respeto y  admiro eso. Incluso, envidio a la gente que tiene ese tipo de fe. Yo no la puedo tener. Respeto mucho a la gente que cree y tiene fe, pero yo no la podría tener.


Bueno, todos somos creyentes de un modo u otro. Creemos que estaremos vivos mañana y, en consecuencia, estudiamos, trabajamos, hacemos planes…

Por supuesto, necesitamos inventarnos algo que nos va a salvar…

Una certeza mínima o, por lo menos, la ilusión de una certeza para seguir adelante…

Sí, una ayuda que nos haga seguir adelante, un Superman

¿Hay alguna escena en particular que te haya gustado o resultado especialmente interesante?

Sí, algunas…

Alguna involucre a un corderito [señalo un cordero de peluche que reposa en el suelo del escenario]…

Sí, hay un cordero por ahí, degollado [risas]. Hay dos escenas que me gustan. En una de ellas, a Dios le da una pataleta. En la otra, sí se molesta de verdad…

Y lo vemos más humano que nunca…

¡Toda la ira de Dios!

Finalmente, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

Estaré en Toc-Toc, en este mismo teatro, a fin de año. También sigo, feliz de la vida, en Wantan Night.


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