Amar más allá de todo límite

A propósito de Mucho ruido por nada, de William Shakespeare

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes del Teatro La Plaza

 

El teatro La Plaza rinde homenaje a William Shakespeare con la adaptación de Mucho ruido por nada, puesta en escena que llega bajo la dirección de Chela De Ferrari con un elenco de primera línea íntegramente masculino compuesto por 14 actores entre los que destacan Paul Vega, Pietro Sibille y Rómulo Assereto.

 

La versión de la directora apunta a desnudar las complejidades del amor y los prejuicios de una comunidad en una pequeña villa italiana en Mesina, donde una retahíla de desencuentros, enredos, calumnias y reconciliaciones se dará lugar en medio de ese carnaval interminable al que termina pareciéndose la vida cuando la pasión entra en escena.

El punto de partida de la narración es la llegada del príncipe Don Pedro de Aragón (Javier Valdés) y sus hombres, quienes regresan victoriosos de la guerra en busca de hospedaje. Allí, uno de ellos, Benedicto (Pietro Sibille), se reencontrará con Beatriz (Paul Vega), mujer que comparte con él un gusto por la libertad que va de la mano con la convicción de que cupido jamás podrá flecharlos. Mientras ambos ostentan su mutuo desamor a través de una alegre ironía, el conde Claudio (Rómulo Assereto) se enamora a primera vista de la joven Hero (Sergio Gjurinovic) y, pocos días después, deciden casarse. No obstante, su felicidad pronto se verá amenazada por Don Juan (Oscar López Arias), hermano resentido del príncipe decidido a conspirar para desatar una violenta ruptura entre los prometidos el día de su boda.

Muchas son las puestas en escena que exploran la complejidad de las relaciones de afecto o indiferencia entre hombres y mujeres, pero pocas lo logran mediante la audaz articulación de recursos tan variados como los empleados por la directora. Algunos de los actores varones interpretan papeles femeninos, como era tradicional en la época de Shakespeare; sin embargo, a diferencia del teatro isabelino, lo hacen sin maquillaje y con un vestuario de época mínimo que no oculta su vestimenta actual, lo que les hace depender casi por completo de su capacidad histriónica.

 

La puesta desafía los parámetros tradicionales de vestuario, luces, musicalización y espacio escénico a través de una osada combinación de recursos múltiples de distintas épocas. Entre máscaras del teatro clásico, vestuarios isabelinos, música popular (que incluye célebres temas en inglés y español), efectos luminotécnicos que generan atmósferas intensas y un vestuario que integra los jeans con los uniformes de gala militares, la puesta invita al deleite visual a través de una celebración de la diversidad en sus formas más hilarantes, dramáticas, enternecedoras o perturbadoras según la situación escenificada. 

En palabras de la directora, el montaje apunta a una evocación del teatro isabelino con la búsqueda de la interacción del público y la conformación de un elenco exclusivamente masculino, en tanto mecanismos para resaltar que el derecho al amor y su reconocimiento social puede trascender a toda diferencia de géneros.

El elenco, compuesto por Paul Vega, Pietro Sibille, Rómulo Assereto, Sergio Gjurinovic, Oscar López Arias, Ricardo Velásquez, Javier Valdés, Carlos Tuccio (PMC), Ismael Contreras, Lucho Sandoval, Emilram Cossio, Rodrigo Sánchez Patiño, Pablo Saldarriaga y Claret Quea, complementa su accionar sobre las tablas con música en vivo interpretada por algunos de los actores integrantes de la banda “Los isabelinos” (Saldarriaga, Sánchez Patiño, Sandoval, Assereto y Quea), quienes tocan instrumentos y cantan canciones de John Lennon fusionadas con ritmos latinos.

La directora maneja su texto con libertad y mano firme para actualizarlo, descolocarlo, interpelarlo e incluso parodiarlo mediante un espectáculo cuidado y con variados elementos que nos remiten al mundo del espectador peruano sin perder su toque de universalidad.

“Los grandes clásicos siempre nos hablan de algo cercano, sin importar el momento en que se hagan. Y los temas que propone esta obra en relación con el amor y el peso de la comunidad sobre la realización de la vida en pareja, están vigentes hoy en el Perú y en el mundo. Por lo tanto, considero que la obra nos anima a preguntarnos qué sociedad queremos construir, y si aspiramos a vivir en una que no discrimine a los ciudadanos por su condición de género, raza o edad.”

Chella De Ferrari.

 

La cita es del 30 de setiembre al 13 de diciembre en el teatro La Plaza en Larcomar, de jueves a martes a las 8:00 pm y los domingos a las 7:00 pm.

 

La venta de entradas es en Teleticket de Wong y Metro, y en la boletería del teatro. Para reservas llamar al call center de La Plaza al 505-0550.

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