SENSORIAL INFINITA

Charlando con Patricia Barreto

 

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Eduardo Marchena Siverio

 

 

Durante su extendida carrera, la hemos visto bajo la piel de personajes tan disímiles como fascinantes por su complejidad o sencillez en obras para niños y adultos. Desde los dramas más profundos hasta las comedias más ligeras, Patricia Barreto demuestra siempre una notable versatilidad que difícilmente puede dejar de cautivarnos. Nuevamente en el elenco de Plop y Wiwi, obra infantil concebida para bebés, la actriz explora e invita a explorar las posibilidades comunicativas de los sentidos sobre las tablas del Teatro La Plaza.     

Si tuvieras que definir a tu personaje en una sola palabra, ¿cuál elegirías?

Verdad

Ahora, en la cantidad de palabras que gustes, preséntamela

Wiwi es una bebé chiquita, de pocos meses de nacida, puro impulso, inspiración. Tiene un hermanito algo mayor, Plop, quien le empieza a mostrar su espacio, la invita a jugar con él y así aprenden juntos a compartir. En algunos momentos, tendrá que aprender a ceder un poco de su espacio para poder coexistir en paz.

Algo que muchos adultos necesitan aprender…

Sí, es una conclusión que los padres pueden sacar…

No es la primera vez que trabajas con niños, pero esta obra sí es la primera dirigida específicamente a bebés…

Sí, todos pueden venir, pero los que pueden subir al escenario son los que tienen de nueve meses a tres años. Lo hacen con sus padres, claro. La obra es para toda la familia, pero el trabajo es con los bebés.

¿Cuál ha sido el mayor desafío de esta obra con respecto a otras obras para niños en las que trabajaste en el pasado?

Es una obra sin texto, sin palabras, muy distinta al teatro convencional para niños. Es una creación colectiva. Implica un entrenamiento actoral distinto. El trabajo con bebés es básicamente sensorial, lo más puro y esencial del clown. No hay tanta autoridad. Todos estamos al mismo nivel. Somos muy cuidadosos y muy delicados…

La presencia de los bebés sobre el escenario también puede ser un recurso expresivo. La obra no sería la misma sin los bebés del público que gatean en el escenario…

Y es impredecible. Los bebés son los que te hacen la función. Se van acostumbrando al entorno teatral. Entonces, es como una iniciación para ellos y así aprenden a ver teatro. Aunque no lo creas, ellos son capaces de atender, entender, comprender y ejercitar su memoria.

Me impresionó la manera en la que los bebés te miraban actuar. Miraban con atención...

Sí, estamos al servicio de ellos.

Antes de iniciar la función, están con la atención en cualquier parte, pero luego ellos fijan su atención en la obra…

Pensábamos que, una vez que se apagaran las luces, todos se iban a asustar y llorar, pero nadie lloraba. Al contrario, a ellos les fascina la oscuridad, las sombras y también la luz.

¿Cómo hacen para coordinar sus movimientos sobre un escenario en el que tres o cuatro bebés están gateando en todo momento?

Eso requiere un trabajo actoral sigiloso. Al bebé no le puedes pisar ni un dedito. Todo está planeado al milímetro para tener ojos en las espaldas. Además de cumplir con nuestros papeles, Manuel y yo estamos siempre en alerta el uno del otro cuidándonos entre nosotros y a los bebés. Si veo que puede pasar cualquier tipo de accidente, yo me encargo de proteger al bebé, pero nunca ha pasado nada serio…

Además, veo que a ambos lados del escenario, hay personal del teatro vigilando que no pase nada…

Sí, estamos muy pendientes de todo. Una vez, un bebé se subió a nuestra escalerita y algunas personas se pusieron nerviosas. Simplemente, invitamos a la mamá a que juegue con nosotros y nos aseguramos de llevar todo como debe ser. Es una obra que no limita. No tenemos restricciones, todo tiene que ser bienvenido en el juego. En esta obra, no existe el no hacer, queremos que los bebés hagan las cosas. Todo se utiliza.

¿Sientes que, como actriz, aprendiste algo especial de esta experiencia con los bebés?

Aprendí a estar en silencio, no hablar, hacer para el otro y ser mucho más humilde. Esto no es un espectáculo-show en el que te luces. Acá, es pura humildad. No puedes hacer nada que sea puro ego. Esta obra me ha regresado a mi época de estudiante que sólo jugaba.

¿Qué te pareció trabajar con Manuel Gold?

Él es un gran actor, un gran ser humano, mi gran amigo. Podría seguir trabajando con él hasta viejita y eso es justamente lo que pienso hacer [risas].

 

Sobre la obra…

Plop y Wiwi es un viaje sensorial desde la perspectiva de dos bebés que empiezan a experimentar el mundo de modo en el que cada uno descubrirá que no es el único ser en el universo. A través del juego, los personajes se mimetizan con los bebés del público, los cuales gatean sobre las tablas sin restricciones experimentando con el escenario y los objetos como pequeños actores. A través del manejo de luces, sombras, colores, música en vivo y juegos múltiples, la puesta apunta a comunicar por medio del estímulo sensorial.   

La temporada es hasta el 26 de febrero en el Teatro La Plaza (Larcomar) los sábados y domingos a las 11 am y 12pm. Las entradas están a la venta en Teleticket de Wong y Metro, y en la boletería del teatro.

Reservas al call center de La Plaza Joven: 505-0550


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