SOBRE UNA AMARGA TIERRA

Charlando con Adrián Saba

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Eduardo Marchena Siverio

 

Con más de un éxito en su corta carrera y múltiples reconocimientos, Adrián Saba es un joven cineasta que se perfila como un artista de alto perfil que, en un futuro cercano, podría convertirse en un referente obligado en la historia de las artes escénicas peruanas. Para sorpresa de muchos, ahora incursiona en la dirección teatral con El amo Harold y los muchachos, de Athol Fugart, una conmovedora crónica sobre los límites de las relaciones humanas más sólidas y los conflictos que pueden desatarse en los espacios de mayor armonía. Sobre las tablas, Saba nos confronta con personajes que desafían el racismo institucionalizado en Sudáfrica durante los años más duros del Apartheid.  

Si tuvieras que definir esta obra en una sola palabra, ¿cuál elegirías?

¡En una sola palabra!

O en una frase…

Una frase [piensa]…

¿Qué tal el título de una canción?

This Bitter Earth, de Dinah Washington

Esta amarga tierra…

Así es, la amargura de la tierra, el mundo en el que vivimos…

Ahora, en la cantidad de palabras que quieras, preséntame la obra. Imagina que le hablas a alguien que no la conoce…

La historia tiene lugar en un salón de té de Sudáfrica durante los años del Apartheid. Es una época de segregación racial en la que se desarrolla una hermosa relación entre un jovencito blanco, hijo de los dueños, y los empleados negros del lugar. Ellos desafían con su amistad la segregación racial y llevan una vida aparentemente tranquila, pero eso cambia con una llamada telefónica. La obra habla de la fragilidad de las relaciones más sólidas. No existe relación sin conflicto. Incluso en las relaciones amorosas se producen fricciones y los peores conflictos se dan, a veces, entre seres queridos…

A veces, es más fácil lastimar a un ser querido…

Así es. Los prejuicios nos inhiben y no me refiero únicamente a los raciales. Todos tenemos prejuicios, miedos que nos impiden vivir y bloquean nuestro potencial humano para crecer, crear, ser felices…

¿Qué fue lo que te llamó la atención de esta obra para decidirte a dirigirla y, de paso, incursionar en el teatro en medio de una prometedora carrera como cineasta…

Es una obra realista con los actores presentes frente al público. Los espectadores son testigos de los que pasa en el escenario, un tipo de proximidad que no se da mucho en el cine. La relación entre los personajes es conmovedora. Además, es una obra con solamente tres actores. Yo quería justamente un elenco pequeño con el cual establecer un contacto cercano.

¿Existe alguna lección aprendida en tu trabajo como cineasta que consideras que te sirvió al momento de trabajar en esta obra?

Hay cosas que he aprendido del teatro que quiero aplicar en el cine. Teatro y cine tienen herramientas distintas, por ejemplo, el tema de los ensayos y la manera de ensayar.

¿Cuál es la principal diferencia entre en trabajo de ensayos para una película y el realizado para una obra teatral?

En el teatro, se ensaya mucho más y, en algún momento, hay que ensayar de corrido la obra completa. Hay mucha exploración. En medio de una función, ya no puedo decirles que corten. La función debe continuar y el escenario es su territorio. Todo lo que suceda en la función ellos mismos lo tienen que solucionar y saben cómo…

Un ensayo “teatral” como el que seguramente se hizo para filmar El arca rusa…

Sí, algo similar [risas]…

¿Cuál sientes que ha sido el mayor aporte de los actores en este proceso?

Ellos están todo el tiempo sobre el escenario y suman mucho con cosas pequeñas que se vuelven significativas. Fernando Luque, Lucho Sandoval y Alejandro Villagómez aportaron  gestos, lenguaje corporal, detalles sobre la música o el baile…

¿Cuál es tu siguiente proyecto?

Estamos trabajando en una película para el año que viene. El título provisional es La erección de Toribio Bardelli. Se trata de una comedia negra sobre una familia disfuncional.

¿Habrá algún personaje como El Teta, de El soñador?

Bueno, [risas] la historia es una comedia negra sobre una familia disfuncional…

Entonces, tendremos a varios como él [reímos]…

No hay uno exactamente como él, pero sí tendremos a varios personajes excéntricos.

Bueno, finalmente, te felicito por tu trabajo en El soñador. Varios en mi equipo la vieron y les gustó bastante. Incluso los más críticos han halagado al personaje de Teta.

Muchas gracias, creo que Teta podría tener su propia película [reímos]…

 


La cita es del 19 de enero al 5 de marzo (temporada extendida) en el Teatro La Plaza en Larcomar, de jueves a martes a las 8:00 pm y los domingos a las 7:00 pm.

Entradas a la venta Teleticket de Wong y Metro, y en la boletería del teatro.

Para reservas, llamar al call center de La Plaza 505-0550

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