ENCANTO Y LOCURA

Charla con Jely Reátegui

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Eduardo Marchena Siverio

 

Hace tres años, conversamos con ella por primera vez y, desde entonces, no le hemos perdido el rastro. Ha compartido roles con actrices de la talla de Norma Martínez, trabajado bajo la dirección de maestros como Juan Carlos Fisher y pisado escenarios tan selectos como La Plaza y el Pirandello. Siempre sonriente y de mirada inquisidora, vuelve a las tablas del Teatro de la Universidad Pacífico integrada al elenco de La Terquedad (Rafael Spregelburd), una singular historia sobre la incomunicación humana narrada audazmente desde tres perspectivas distintas durante el último día de la guerra civil española. Encarnando dos papeles, el de hija y esposa del excéntrico inventor de un misterioso lenguaje universal más fácil de aprender que el esperanto,  Jely combina fuerza y talento en escenas que desafían los sentidos del espectador…

¿En qué piensas cuando piensas en Nuria?

La esposa simpática y perfecta…

¿Y Alfonsa?

¿La hija? Loca [risas] o carente…

¿Qué fue lo que más te llamó de esta puesta para decidir integrarte al elenco?

El texto me encantó. Rafael Spregelburd me parece un autor increíble, de los que más me gustan de los contemporáneos, el más interesante. Su manera de contar sus historias me pega mucho. Es un genio, me parece brillante.

Me gustaría escuchar una breve descripción de la historia en tus palabras…

Es una obra en la que pasan demasiadas cosas a la vez y vemos qué tan terco puede ponerse el ser humano y a dónde llega por encasillarse en una idea para finalmente llegar a un sinsentido, la necedad de un hombre que quiere crear un nuevo idioma para que todos nos entendamos al mismo tiempo que lo hace según su propio criterio, lo que es absolutamente contradictorio,  imposible. Siente que es su misión en la vida. Todos los personajes tienen un objetivo claro, pero en el fondo eso lleva a un sinsentido. La naturaleza humana de ir por lo que uno quiere aunque al final no encuentres el sentido…

¿Consideras que hay algún nivel de crítica social?

Totalmente, críticas de todo tipo, a la moral, a la sociedad, a la religión. El lenguaje de la civilización parece hecho “de lo que sobra”, no importa lo que se dice, sino lo que se hace. Hay muchas maneras de verla y leerla. Es el tipo de historia que hay que ver varias veces. Los tres actos abordan los mismos sucesos desde espacios físicos distintos, desde distintas perspectivas. Hay que estar atento al texto, pero lo más importante es lo que vemos en escena.

¿Alguna escena de las que hemos visto te resultó particularmente demandante o estimulante?

En realidad, ha sido todo el montaje, porque es un texto bastante difícil. Ha requerido de mucha concentración y cohesión, porque es casi coral, repetimos las mismas escenas en distintos punto de la casa…

¿Cuál, dirías tú, es el rasgo característico del director?

Es la primera vez que trabajo con Sergio [Llusera], pero es mi amigo, lo admiro y lo quiero muchísimo, así que acepté a ciegas [risas], con absoluta confianza. Me encanta, porque te da mucha libertad y hemos jugado bastante. El proceso de ensayos ha tenido poco tiempo y eso nos ha dado un ritmo intenso.

Te voy a mencionar algunos nombres. Por favor, dime qué es lo primero que pasa por tu mente…

Odio esas cosas [reímos]

Sofía Rocha 

Genial…

Óscar Meza

Lo amo…

Alberto ísola

Maestro…

David Carrillo

Amigo feliz…

Jely Reátegui  

¿Yo? No lo puedo hacer. No sé [risas]…

¿Lo dejamos a criterio de tus fans?

Sí [risas] Podría decir demasiadas cosas…

 

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Estoy ensayando dos proyectos de teatro más, dos obras que se estrenan en septiembre. Una es Fragmentos, que la dirige Carlos Galiano con Gisela Ponce de León y Karina Jordán. La  otra es una creación colectiva con Manuel Gold.  

¿Qué le aconsejarías a una actriz o actor que recién inicia su carrera?

Que le meta a fondo y que vaya con todo. Que se entregue mucho y que le ponga mucha disciplina.


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