El vigilante: cuando la justicia no existe

Héctor Huerto Vizcarra

 Imágenes del CCPUCP

 

 

«El vigilante» es la ópera prima del mexicano Diego Ros, quien ha tenido experiencia previa como editor y post productor de telenovelas y comerciales. Trata de una situación inusual, un par de vigilantes de una obra son testigos de cómo dejan una camioneta cerca con un muerto dentro. Entonces, el edificio a medio construir se vuelve en el centro de una trama pintoresca e inusual que envuelve a uno de los vigilantes (Leonardo Alonso) y lo enfrenta a una serie de dilemas morales, cada uno más desafiante que el anterior. La gran pregunta que plantea la película es sobre cómo hacer justicia en un país donde no es más que una quimera.

El vigilante ha terminado su turno al anochecer y debe regresar a casa porque su esposa está a punto de dar a luz pero cierta necesidad personal por ayudar a los demás lo impele en cada oportunidad a quedarse. Quiere ayudar primero a la policía a resolver el crimen de la camioneta, quiere también descubrir quién roba en el almacén de la obra, quiere ayudar a su compañero de trabajo, así como a un niño que huye de su padre, para finalmente darse cuenta que ha sido incluso incapaz de ayudarse a sí mismo, la justicia latinoamericana desnudada en toda su complejidad.

La actuación del protagonista es convincente en todo momento y atrapa al público de tal manera que se deja llevar por sus propias angustias y atribulaciones. La trama, en ese sentido, está muy bien construida porque permite desplegar pequeñas subtramas a lo largo del filme sin que se pierda la unidad de toda la obra. Pero lo mejor, sin duda alguna, es la fotografía que tiene, con tomas aéreas y del paisaje del entorno, que nos permite disfrutar el largometraje a cabalidad. Por todo lo dicho, recomiendo ver esta película durante el festival. Pienso que será una de las mejores.

*Artículo escrito por Héctor Huerto Vizcarra para la revista Nudo

 

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