“LATINOAMÉRICA SIN FRONTERAS”

Nuestro balance de la primera semana de funciones de prensa del

21 FESTIVAL DE CINE DE LIMA PUCP

 

Héctor Huerto Vizcarra

Imágenes del CCPUC

 

Camaleón: el afán por la sorpresa


 

«Camaleón» es la opera prima del chileno Jorge Riquelme que pretende sorprender al espectador en todo momento. Trata sobre un joven desconocido que llama a la puerta de una pareja de lesbianas, ya que estuvo la noche anterior en la fiesta que ambas dieron, en compañía de un viejo amigo de la pareja. Es invitado a pasar y tomar unas copas, y a partir de ese momento una serie de situaciones tensas van moviendo la trama de un lado a otro.

 

El aspecto central de la historia gira en torno a la personalidad cambiante de Gastón (Gastón Salgado) y en los problemas personales de la pareja conformada por Paulina (Paulina Urrutia) y Paula (Paula Zúñiga). Llama la atención que los actores lleven los mismos nombres de sus personajes pero no parece agregarle nada a la película. En ese sentido, se puede apreciar actuaciones convincentes, como la del propio Gastón, aunque es uno de los monólogos de Paula el que se lleva todos los palmares por su estupenda interpretación, cuando sale ebria al patio vestida tan solo con una prenda negra.

 

Sin embargo, ahí radica uno de los principales problemas de la película. Si bien es cierto la actuación de Gastón es bastante sólida, y nos recuerda mucho al personaje que interpreta en la serie «El reemplazante», que dicho sea de paso se puede ver en Netflix; lamentablemente no llega a niveles superlativos, que es lo que se espera en la película. De hecho, no quedan claras las motivaciones de las acciones de su personaje, y no basta con señalar indirectamente que es un psicópata. La trama, entonces, también cojea. La sorpresa se torna nula puesto que carece de sentido. Por ello, no estoy muy seguro de recomendar esta película aunque pienso que el director Jorge Riquelme nos puede traer gratas sorpresas en un futuro cercano.

 

*Artículo escrito por Héctor Huerto Vizcarra para la revista Nudo

 

Medea: la vacuidad del absurdo

 

«Medea» es la opera prima de la costarricense Alexandra Latishev. La historia gira en torno a Medea (Liliana Biamontem), una joven universitaria que vive alocadamente entre juergas, drogas, partidos de rugby y un embarazo avanzado que pasa desapercibido para todo el mundo. La trama parte de este absurdo, los padres ignoran olímpicamente la condición de su hija, sus compañeras de rugby tampoco notan su embarazo pese a que la barriga ya es bastante pronunciada, su mejor amigo le sigue invitando licor y drogas, y el chico que le gusta pareciera no estar interesado en el sexo.

 

            Dentro de ese abanico de distintos escenarios posibles, el absurdo no queda explicado en absoluto. Es más, Medea se comporta en todo momento como si no estuviera embarazada. Es capaz de correr durante los partidos sin mayor esfuerzo, no tiene milagrosamente ningún síntoma que acompaña al embarazo, y cuando la atropellan, pareciera que su cuerpo fuera inmune a los golpes.

 

            El momento en donde se rompe lo absurdo carece de toda magia posible. Un amante momentáneo, un completo desconocido, se da cuenta de su estado y la historia se precipita hacia un final aburrido. Personalmente, dudaría dos veces antes de ver de nuevo esta película.

 

 *Artículo escrito por Héctor Huerto Vizcarra para la revista Nudo

 

Los últimos días en la Habana: la ternura del abandono

         

     «Los últimos días en la Habana» es la octava película del experimentado cineasta cubano Fernando Pérez. Es un filme enternecedor, reflexivo y vivencial. Trata sobre dos amigos, Miguel (Patricio Wood) y Diego (Jorge Martínez), que viven juntos aunque tienen sueños distintos. Miguel quiere irse a vivir a Estados Unidos, mientras que Diego tan solo añora con seguir viviendo. Las personalidades totalmente opuestas de ambos personajes permiten el desarrollo de toda la historia de una manera apasionada e íntima.

 

            Miguel es parco y reservado. Desconfía de todos menos de Diego, a quien cuida con esmero y dedicación. Mientras que Diego es desenfadado, agudo y dicharachero. Ambos viven en una habitación de una casona multifamiliar donde conviven con la pobreza del ambiente, las penas y sinsabores de una Cuba desigual y adolorida por la necesidad de la sobrevivencia. Esa lucha contra el abandono pareciera ser una constante de toda la película.

 

            Sin embargo, es la soledad lo que marca la vivencia de cada uno de los personajes. Diego quiere vivir a toda costa pese a que el SIDA lo está consumiendo y su soledad está marcada por la habitación en la que se encuentra recluido. Miguel vive encerrado en sí mismo. Su soledad es profunda e inexplicable. Aunque Diego es el que no puede salir a la calle, Miguel parece mucho más solitario.

 

            Las actuaciones formidables del film hacen que el espectador se sienta claramente identificado con los personajes. Destaca la actuación de Jorge Martínez quien es un serio candidato a llevarse el premio como mejor actor. Pienso que en general, esta película es una de las favoritas de este certamen. Imposible perdérsela.

 

*Este artículo fue escrito por Héctor Huerto Vizcarra para la revista Nudo

 

 

La región salvaje: del hentai a la pantalla grande

 

«La región salvaje» es la cuarta película del mexicano Amat Escalante. Se trata entonces de un cineasta bastante experimentado, que incluso ha ganado con su tercera película el Festival de Cine de Lima en el 2013. La expectativa aumenta si tomamos en cuenta que, con esta película, ha ganado el premio como mejor director en el Festival Internacional de Cine de Venecia. Sin embargo, la sensación que deja el filme es que pareciera nunca acabar.

 

La historia se centra en una entidad alienígena que habita una cabaña alejada en un bosque, custodiada por una pareja de ancianos, aparentemente científicos, quienes son los encargados de proveerle a sus potenciales víctimas/amantes. No importa si estos son hombres o mujeres. Lo curioso de todo radica en que esta entidad se asemeja bastante a un monstruo que vi en mi época de adolescencia, al mirar una película hentai. Se trata de una especie de pulpo que busca dar placer a sus víctimas, aunque también puede hartarse de ellas y portarse, por tanto, de forma brutal.

 

Esta película de ciencia ficción se centra entonces en los deseos carnales de esta criatura y en los personajes que serán sus próximas víctimas. Todo ello genera finalmente una serie de situaciones absurdas que en vez de dar miedo, provocan risa. El suspenso brilla por su ausencia y los personajes se van diluyendo en pos del peor final posible. No recomiendo ver esta película a menos que alguien quiera visualizar desnudos innecesarios y recordar sus viejos tiempos de la adolescencia.

 

*Artículo escrito por Héctor Huerto Vizcarra para la revista Nudo

 

 

El vigilante: cuando la justicia no existe

 

«El vigilante» es la ópera prima del mexicano Diego Ros, quien ha tenido experiencia previa como editor y post productor de telenovelas y comerciales. Trata de una situación inusual, un par de vigilantes de una obra son testigos de cómo dejan una camioneta cerca con un muerto dentro. Entonces, el edificio a medio construir se vuelve en el centro de una trama pintoresca e inusual que envuelve a uno de los vigilantes (Leonardo Alonso) y lo enfrenta a una serie de dilemas morales, cada uno más desafiante que el anterior. La gran pregunta que plantea la película es sobre cómo hacer justicia en un país donde no es más que una quimera.

 

El vigilante ha terminado su turno al anochecer y debe regresar a casa porque su esposa está a punto de dar a luz pero cierta necesidad personal por ayudar a los demás lo impele en cada oportunidad a quedarse. Quiere ayudar primero a la policía a resolver el crimen de la camioneta, quiere también descubrir quién roba en el almacén de la obra, quiere ayudar a su compañero de trabajo, así como a un niño que huye de su padre, para finalmente darse cuenta que ha sido incluso incapaz de ayudarse a sí mismo, la justicia latinoamericana desnudada en toda su complejidad.

 

La actuación del protagonista es convincente en todo momento y atrapa al público de tal manera que se deja llevar por sus propias angustias y atribulaciones. La trama, en ese sentido, está muy bien construida porque permite desplegar pequeñas subtramas a lo largo del filme sin que se pierda la unidad de toda la obra. Pero lo mejor, sin duda alguna, es la fotografía que tiene, con tomas aéreas y del paisaje del entorno, que nos permite disfrutar el largometraje a cabalidad. Por todo lo dicho, recomiendo ver esta película durante el festival. Pienso que será una de las mejores.

 

*Artículo escrito por Héctor Huerto Vizcarra para la revista Nudo

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