Esperar a papá

A propósito de La hija de Marcial, nueva puesta en escena del Teatro Pacífico

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes del Teatro Pacífico

 

La violencia política que imperó en nuestro país es un tema que ha marcado a fuego la historia contemporánea de las artes escénicas peruanas. Tantas son las heridas abiertas en nuestra sociedad que todas medidas de reparación parecen pocas. Muchas son las culpas del pasado, pero también las del presente, las de nuestra sociedad actual, aquella construida por adultos que fueron niños en ese entonces, aquellos que suelen ver el pasado como un mal sueño y no la consecuencia natural de conflictos que se siguen repitiendo hoy. Es precisamente de eso que trata La hija de Marcial, una historia en la que Héctor Gálvez explora la complejidad de la relación entre las derrotas de los padres y las ilusiones de los hijos.


Juana es una joven mujer que sueña con estudiar enfermería, pero una promesa hecha a su madre la obliga a permanecer en el remoto pueblo de la sierra en el que creció a la espera de Marcial, su padre, un nombre más en la larga lista de desaparecidos que, tras muchos años, parece estar listo para volver. En el patio de una propiedad en construcción, aparecen unos huesos junto con una prenda que le perteneció en vida. Para la hija, parece haber llegado el momento de cumplir con su madre y así liberarse de una carga que, con el tiempo, se ha vuelto más pesada. 

El alcalde inicia las gestiones para traer a un equipo de antropólogos forenses que realizarán la investigación del caso. Mientras tanto, los restos deben permanecer intactos y en el lugar en el que fueron encontrados, por lo que la obra se paraliza. Juana hace lo que puede para proteger el espacio en el que, está segura, descansan los restos de su padre. El tiempo pasa. Teodolfo, el dueño de la obra, está cada día más arrepentido de haber informado a la autoridad y cada vez más harto de Juana, quien ha convertido el patio en un lugar sagrado. El asunto se maneja desde Lima con lentitud al mismo tiempo que, en el propio pueblo, la joven no recibe más que indiferencia. Nadie quiere saber nada del padre muerto y tampoco de la hija que se aferra a su recuerdo. Unos dudan de que se trate de Marcial. La mayoría cree que fue un terrorista.          

Juana parece dispuesta a luchar contra todos. Parece dispuesta a sacrificar sus sueños por permanecer en el pueblo hasta esclarecer el destino de su padre y enterrarlo, pero también es una mujer joven con la aspiración de estudiar, trabajar y amar. Ante todo, es un ser humano que sabe dudar y revela sus inseguridades. Por momentos, cree saber que no tiene sentido seguir adelante, que ya hizo lo suficiente, pero cómo saber cuánto es suficiente se revela, una y otra vez, como una pregunta sin respuesta.

La puesta, seleccionada como una de las ganadoras del concurso de dramaturgia Sala de parto 2015, cuenta con un sólido elenco integrado por Beto Benites (quien vuelve a las tablas luego de una estadía en Venezuela), Julián Vargas (de Yuyachkani), Gerald Espinoza (joven actor nacional que desarrolló su carrera en Chile), y Kelly Esquerre (en su debut como la hija de Marcial). Los cuatro se desplazan en un espacio escénico organizado en torno al patio donde descansan los restos óseos. La proyección de la noche estrellada, les velas, las herramientas de construcción, las ofrendas mortuorias, la tierra de descampado, la calamina que protege la tumba de los perros, el mobiliario básico y las flores son elementos escénicos que nos remiten a entornos domésticos (y, a la vez, hostiles). El hogar familiar puede ser una casa o un pueblo entero, pero en ambos casos  constituye en un espacio en el cual podemos vivir cobijados o padecer en medio de una intemperie perpetua.

La obra nos lleva a preguntarnos hasta qué punto es liberador luchar por preservar la memoria y en qué momento es necesario voltear la página. El desenlace pareciera indicarnos que siempre es necesario recordar, pero que somos libres de elegir nuestra manera de hacerlo sin destruir nuestro presente y sacrificar nuestro futuro.


 

La cita es desde el sábado 02 de setiembre a las 8:30 p.m. en el Teatro de la Universidad del Pacífico (Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María). Las entradas están a la venta en Teleticket.

 

Temporada: del sábado 02 de setiembre al lunes 02 de octubre de 2017.

Días de función: jueves, viernes, sábados y lunes a las 8:30 p. m. / domingos a las 7:00 p. m.

Lugar: Teatro de la Universidad del Pacífico, ubicado en Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María.

Venta de entradas: Teleticket de Wong y Metro, y los días de función en la boletería del teatro.

 

PRECIOS DE ENTRADAS Y PROMOCIONES:

Entrada general: S/. 50.00

Estudiantes y jubilados: S/. 25.00

Lunes populares: S/. 35.00

 

Preventa general: S/. 35.00

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