MÁGICA OSADÍA

Charla con Alberto Ísola

 

 

Eduardo Marchena Siverio

Imágenes de Eduardo Marchena Siverio



Tras una larga espera, el maestro de la dramaturgia peruana se pone bajo la piel de Próspero, un enigmático personaje situado en un entorno que fluctúa entre la realidad y la ficción, donde la magia coexiste con las más mundanas pulsiones. Integrado al elenco de La Tempestad, de Shakespeare, bajo la dirección del reconocido Roberto Ángeles, Ísola nos introduce en un singular viaje a través de conflictos entre los seres humanos y el inexorable paso del tiempo.

 

¿Podrías describir a tu personaje en una palabra?

 

Es un mago, con todo lo que eso implica.

 

¿Y qué es lo que implica?

 

Tiene esta capacidad de crear algo extraño, mágico y al mismo tiempo está lleno de grandes contradicciones humanas. No es sobrenatural. Es como realista y mágico

 

¿Qué es lo que llamo más tu atención de esta puesta para decidir entrar?

 

Bueno, primero, volver a Shakespeare es siempre interesante. Un día de tu vida dices que quieres ser Próspero, pero todavía tienes el tiempo. Eso me interesaba, porque me parece un personaje complejo. La obra me parece interesante, además de la posibilidad de trabajar con Roberto. Esta es la sexta vez que trabajamos juntos. Siempre es una colaboración, para mí, muy enriquecedora.

 

Y qué opinas de la puesta de Roberto. Se ve bastante osada…

 

Es bien osaba. Creo que de todas las obras de Shakespeare, esta es una obra que, si no tienes una mirada bien osada, es difícil de hacer. Las otras se refieren a un mundo histórico. Esta y Sueño de una noche de verano, me parecen las obras más difíciles, porque tienes que crear un mundo. Me gusta que haya apostado por una escenografía tan esencial y donde, en realidad, los que vamos creando somos nosotros.

 

Digamos que la historia recae más en el actor y menos en los recursos escénicos…

 

Exacto, pero eso lo hacía Shakespeare. Digamos que estamos volviendo al trabajo del actor.

 

Pero creo que incluso en el texto original de Romeo y Julieta ni siquiera se especifica que hay un balcón…

 

Es que, claro, el balcón estaba en el escenario.

 

Si tuvieras que quedarte con un rasgo en particular del trabajo de Roberto Ángeles, ¿cuál sería?

 

Dos cosas que van juntas. Por un lado, es democrático, permisivo en el buen sentido de la palabra, pero al mismo tiempo te sabe poner límites. Entonces, para mí es una combinación perfecta, que te dejen buscar, que te dejen planear. Yo he propuesto cosas absurdas [risas], pero después él te enrumba.

 

Roberto ya tiene experiencia en hacer puestas visualmente osadas, por ejemplo, La doble inconstancia.

 

Sí, claro. Bueno, hemos hecho seis obras. Esta es la sexta. Todas han sido muy distintas. Ha sido un placer. Me gusta eso, aportar como actor, pero me gusta que en algún momento me enrumben. En ese sentido, él es muy detallista.

 

¿Cómo sientes su relación con el público?

 

¿Mi relación con el público?

 

Cuando publiqué las primeras imágenes de esta puesta en mi FB, un amigo me escribió para preguntarme si iba a ser una versión libre o una versión convencional. Me lo dijo con esos parámetros…

 

Mira, es muy difícil hacer una versión exactamente fiel a la de Shakespeare, por ejemplo en el tema de la traducción. Aquí hay un cambio. Hay una adaptación de parte de Roberto, que es libre, lo que me parece bien. Yo creo que si bien estás haciendo Ricardo III, mal que bien, es un mundo que tú puedes reconocer, pero este mundo no. Hay gente que dice que Próspero es un colonizador de islas vírgenes. En un momento, hablan de Bermuda. Él también es un Duque de Milán, que nos remite a Sicilia. Creo que, en esta obra, tienes que tomarte una libertad.

 

Es como si hubiera tres tiempos. Está el teatro contemporáneo, el teatro isabelino y el teatro griego clásico…

 

Absolutamente, y usa una serie de imágenes que corresponden a distintos mundos. No, yo creo que con la adaptación que se ha hecho, al final, el resultado es muy fiel a lo que el texto tiene que decir.

 

Me gustaría escuchar una descripción de la obra en tus propias palabras…

 

Yo creo que el gran tema de la obra es el tiempo, como en todas las últimas obras de Shakespeare. El tiempo pasa. La capacidad de los seres humanos de aceptar que el tiempo pasa trae cambios. No puede frenar ni detener el tiempo. Yo creo que es eso lo que une a todos los personajes, el tiempo, el pasar del tiempo, lo que pasa con el tiempo, tus emociones, tus odios, tus amores, que  tu visión de las cosas. Lo importante no es que el tiempo pase, sino que haga su trabajo, no obstaculizarlo. Éste es un hombre que trata, como muchos personajes de Shakespeare, de detener el tiempo y no lo puede detener. Su magia no le alcanza. Cuando lo leí por primera vez, hace muchos años, no lo entendí, no sabía a qué se refería. Después, claro, te das cuenta que aparentemente es un texto muy convencional donde el actor que hace Próspero le pide al público que cierre todo con un aplauso. El teatro es un ir y venir. Para mí, se le está diciendo al público que se lleve esta historia y la  transforme en su propia vida de alguna manera. Es bien interesante. Es un texto que tiene mucho misterio.

 

Me llamó mucho la atención esta relación con la “otredad”. El personaje  se apoya en el esclavo al mismo tiempo que lo odia y desprecia…

 

Bueno, tú sabes que ese es un tema bien complejo, porque lo trata muy mal. En ese sentido, es una de las contradicciones del personaje, porque también es un colonizador, un déspota. Entonces, eso es algo que está ahí y creo que no termina de resolverse.

 

Alfonso [Santistevan] me decía algo muy similar a lo que tú me comentas  sobre aquellos elementos del “otro” que uno encuentra en sí mismo.

 

Claro, existen estudios al respecto. Hay gente que dice que Calibán y Ariel son partes de él. A mí lo que más me ha parecido interesante y contradictorio es cómo alguien que ha sufrido maltrato ejerce maltrato sobre otros. Me parece muy interesante. Esa es una condición fundamental para ejercer algún tipo de poder. Hay una presencia, hay indudablemente otro que es distinto.

 

Bien, finalmente. Te voy a mencionar unos nombres. Lo primero que pase por tu mente.

 

Roberto Ángeles…

Amistad…

 

Eduardo Camino…

Visión…

 

Mariananda Sheen…

Coraje…

 

Para cerrar con broche de oro, Alfonso Santistevan…

También amistad, pero diría también complicidad…

 

Inagotable…

Inagotable, sí…

 

No, así te definió él a ti…

¿Así me definió?  Él es sereno, cosa que a mí me da mucha bronca a veces.

 

¿Por qué?

Me gustaría ser tan sereno como él.

 

Sería tu consejo para…

No, está bien. Está bien que él sea así. Me gustaría ser más como él.

 

Lo tomaré como respuesta a mi última pregunta, un consejo para un actor o una actriz que recién inicia su carrera. Muchas gracias…

Gracias…

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